«El victimario ejerció el control total». «Ella sufría violencia intrafamiliar». Eso fue lo que revelaron las investigaciones en el caso de Flor García, quien fue asesinada por su esposo, Joel Valle, en marzo pasado, quien enterró los restos de la víctima en un predio en el kilómetro 32 de la carretera Panamericana, en Cojutepeque, Cuscatlán.
García fue reportada como desaparecida después de haber salido de su casa, en Cojutepeque, Cuscatlán, hacia San Salvador. En ese momento, su pareja supuestamente «dormía» cuando la vio salir. A los 101 días de haber sido reportada la desaparición, las autoridades localizaron los restos de la víctima en un botadero de ripio.
Las autoridades dijeron que la coartada de Valle siempre fue no llamar la atención para no convertirse en sospechoso, pese a mostrar en todo momento una conducta serena en público.
El caso de Flor es una prueba contundente sobre cómo puede terminar el ciclo de violencia física, psicológica o económica contra mujeres, jóvenes, niñas e incluso hombres dentro de un hogar si no se frena a tiempo.
La violencia intrafamiliar es una problemática latente en los hogares salvadoreños, revelan las estadísticas de la Fiscalía General de la República. Desde 2018 hasta la fecha se registran 5,277 denuncias por este tipo de violencia, definida como «cualquier acción u omisión, directa o indirecta, que cause daño, sufrimiento físico, sexual, psicológico o muerte a las personas integrantes de la familia».
El delito de violencia intrafamiliar está estipulado en el artículo 200 del Código Penal, en el que se establece que por estas acciones una persona puede ser sancionada con prisión de uno a tres años.
En 2018 fue cuando se reportaron más agresiones intrafamiliares, con un total de 1,469 casos; en 2019 se registraron 1,426. Fue hasta el año pasado cuando hubo una leve disminución de denuncias, con 1,325 casos. De enero a la fecha, el ministerio público investiga 1,057 avisos de violencia.
De acuerdo con las estadísticas de la Fiscalía, en la mayoría de los casos de violencia intrafamiliar el agresor es el hombre. Del total de las denuncias en los últimos casi cuatro años, 4,694 han sido contra hombres, es decir, el 88 %.
ORIENTE, CON MÁS REGISTROS DE VIOLENCIA
Además de San Salvador, que encabeza la lista de departamentos con más casos de violencia intrafamiliar, con 963, Usulután, San Miguel y Morazán también reportan una alta cantidad de denuncias: 656, 612 y 438, respectivamente.
Especialistas aseguran que ninguna persona debe ser tolerante ante la violencia en el interior de las familias, ya sea por agresiones físicas, sexuales o emocionales. El hecho de dejar pasar estos actos puede convertirse en tragedias, como en el caso de Flor García.
Las investigaciones fiscales determinaron que Flor era humillada y que sufrió episodios de violencia física, psicológica y económica de parte de su esposo, Joel.
«Valle, a sabiendas de que había cometido ese delito, compartía con sus niños. Era una persona que mantenía serenidad, calma, y no mostraba ningún tipo de duda, sino que su vida la continuó normalmente, como cualquier persona que lleva a sus niños. Había algunas visitas a la iglesia y la conducta de él la continuó normal, como si nada», dijo el director de la Policía Nacional Civil, Mauricio Arriaza Chicas, tras localizar el cadáver de la víctima.
AUTORIDADES BRINDAN APOYO
«Tenemos especialistas que evalúan la conducta de toda persona que se ve envuelta en un crimen, no solamente en delitos de violencia intrafamiliar, sino también en toda la diversificación de delitos […]. Encontrar los restos de Flor nos vino a confirmar todo el diagnóstico del análisis criminal», comentó Arriaza Chicas sobre el caso de la víctima de feminicidio.
Según las estadísticas policiales, la institución está pendiente de 1,700 ejecuciones de medidas de protección por violencia intrafamiliar, las cuales son monitoreadas a escala nacional.
Arriaza Chicas explicó que lo anterior significa que las personas que han sido denunciadas y tienen medidas de protección judicial no pueden acercarse a las víctimas; si se acercan, las violentan; en ese caso, los denunciados son capturados y puestos a disposición de los jueces para que les cambien las medidas. «Por eso estamos monitoreando estas medidas», agregó.
La PNC trabaja de forma articulada en la atención en casos de violencia intrafamiliar en el país y cuenta con 36 sedes de la Oficina de Denuncia y Atención Ciudadana (UnimujerODAC), donde las víctimas son apoyadas no solo en el tema de seguridad, sino también en lo emocional. Asimismo, son atendidas en las oficinas fiscales a escala nacional.
Las víctimas de este tipo de violencia —hombres y mujeres— pueden buscar apoyo en las diferentes oficinas de Gobierno habilitadas para recibir la orientación sobre lo que deben hacer en esos casos, pero, sobre todo, en las medidas de prevención para los más vulnerables. En reiteradas ocasiones el Gobierno ha exhortado a las víctimas «a denunciar y a buscar el apoyo de las instituciones públicas, seguir el debido proceso y esclarecer los hechos para su tranquilidad y pacificación familiar».






