Los gobiernos de ARENA crearon una falsa imagen de seguridad y modernización luego de la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador, sin embargo, esos años de transición solo permitieron un incremento de la criminalidad desencadenado por bandas de secuestradores, asaltantes, robacarros y luego por las pandillas, fenómeno que se agravó con los gobiernos del FMLN que también prometieron un cambio que nunca llegó.

Homicidios, crecimiento exponencial de las pandillas, desplazamiento forzado, deserción escolar y la emigración son parte de la herencia que dejaron estos gobiernos que llevaron a El Salvador a convertirse en uno de los países más violentos del mundo.

Fue hasta finales de 2019 que la administración de Nayib Bukele logra reducir los índices de violencia en el país y tres años después ha logrado posicionar a El Salvador como uno de los países más seguros de Latinoamérica y con la tasa más baja de homicidios en Centroamérica.

Desde junio de 2019 cuando se comenzó a implementar el Plan Control Territorial, estrategia insignia de seguridad de la actual administración, la disminución de la criminalidad fue visible a través de las cifras bajas de homicidios, extorsión y otros tipos de delitos.

Por ejemplo, desde el primer mes de la gestión Bukele, los homicidios bajaron: junio del 2019 cerró con 217 asesinatos, 68 homicidios menos que un mes antes, cuando aún gobernaba Salvador Sánchez Cerén. Los homicidios disminuyeron a un promedio de 5 diarios y hasta la fecha, mes con mes se sigue en una reducción sostenida de crímenes contra la vida.

LA MULTIPLICACIÓN DE LAS MARAS

Luego del conflicto armado en El Salvador las pandillas se proliferaron. Datos estadísticos detallan que 1992 fue el inicio de la pelea de expansión entre estructuras delictivas: bandas de secuestradores, asaltantes de bancos, robavehículos, entre otras.

Las estructuras delictivas MS13 y la pandilla 18 han estado relacionadas al narcotráfico, robo, extorsión, trata de personas, emigración ilegal, blanqueo de dinero, asesinato, proxenetismo, crimen, asalto, secuestro y tráfico de armas, entre otros delitos. Hasta ahora, las pandillas han causado luto a miles de familias salvadoreñas.

Los gobiernos de ARENA y FMLN crearon políticas de seguridad que fueron en vano e incluso llegaron a darles beneficios como sucedió durante la tregua de pandillas avalada por el expresidente prófugo Mauricio Funes, quien pactó con las maras a cambio de votos, a través de beneficios carcelarios para los pandilleros en los penales, adiestramiento en polígonos de tiro de la Fuerza Armada y miles de dólares. Este gobierno fue el caldo de cultivo para que las pandillas se multiplicarán exponencialmente.

ALTOS ÍNDICES DE HOMICIDIOS

El Salvador pasó por muchos años siendo uno de los países más violentos del mundo. Solo en los últimos 20 años [2000-2019] hubo más de 70,000 personas asesinadas por las pandillas.

Solo en los gobiernos de ARENA, con Francisco Flores y Elías Antonio Saca, 30,398 salvadoreños fueron ultimados, mientras que en la gestión del FMLN se registraron 40,550 homicidios, de los que 23,020 se perpetraron en el segundo período del partido izquierdista en la presidencia.

Entre junio de 1999 a junio de 2019, el año 2015 fue el año más violento en la historia de El Salvador, ya que se cometieron más de 6,600 homicidios. la tasa de este delito alcanzó la cifra récord de 105 muertes violentas por cada 100,000 habitantes, de las mayores a escala mundial en ese año.

Fue hasta el 2020, luego de 20 años, que las autoridades policiales anunciaron una reducción de homicidios del 50 %.

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ÉXODO DE MILES DE FAMILIAS

Las pandillas en El Salvador además de asesinar, secuestrar, violar y extorsionar a gente honrada obligaron por muchos años a cientos de familias, bajo amenazas de muerte a abandonar sus hogares para así mantener el control en colonias. Así, miles quedaron desamparados o perdieron sus casas y patrimonios. Los delincuentes ocupan el inmueble y usualmente lo ponen en alquiler o se lo asignan a familiares de pandilleros, usufructúan los beneficios del inmueble, desarrollan y ejecutan conexiones ilegales de servicios.

Hasta 2019, según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), se registraba que, en las últimas dos décadas, alrededor de 71,500 personas fueron desplazadas en El Salvador. En el 2017 el país entró a la lista de las 10 naciones más afectadas en el mundo por desplazamiento forzado interno debido a la violencia criminal.

En los años que fueron los más violentos en la historia del país, autoridades dijeron que en 2016 hubo 220,000 éxodos y en 2015 fueron desplazadas más de 170,000 personas.

MILES DE DESAPARECIDOS

En el afán de seguir cometiendo crímenes, las pandillas comenzaron a «ocultar el delito» no solo asesinando, sino tratando de no dejar rastro de sus víctimas y fechorías desde el primer gobierno de ARENA con Francisco Flores.

De acuerdo con cifras oficiales, la tasa de desaparecidos llegó a 30.8 por cada 100,000 personas en 2010, alcanzando el pico más alto en 2014, con una tasa de 65.9. Para 2018 la tendencia de la tasa fue de 49.9. Los registros de la Fiscalía General indican que entre 2010 y 2019 más de 35,000 personas fueron desaparecidas en el país.

Solo en el Gobierno del prófugo Salvador Sánchez Cerén (2014-2019), aparte de los 23,040 salvadoreños que fueron asesinados, la Fiscalía recibió más de 22,000 denuncias de personas desaparecidas. En los 20 años que estuvieron liderando ARENA y el FMLN no hubo ninguna atención personalizada para frenar este delito que iba aumentando cada vez más.

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EMIGRACIÓN DE SALVADOREÑOS

Históricamente durante gobiernos anteriores, la migración de salvadoreños se mantuvo entre los primeros tres lugares, junto con Honduras y Guatemala. Las autoridades resaltaron por muchos años que la inseguridad y el deseo de mejorar la economía familiar son las dos principales razones que provocaron la migración de salvadoreños hacia diferentes destinos, mayormente hacia Estados Unidos.

Durante el 2015, el año más violento del país, 52,198 personas, de las cuales 7,550 fueron niñas, niños y adolescentes que viajaron en su mayoría sin acompañamiento, intentaron migrar hacia Estados Unidos por vía terrestre, sin embargo, los detuvieron en territorio mexicano.

Según datos de ACNUR, entre los años 2009 y 2014 se registraron 35, 963 solicitudes de asilo por parte de salvadoreños en todo el mundo.

En diciembre pasado, datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. señalan que El Salvador ya no forma parte de los 10 países que más migrantes reportan hacia suelo estadounidense.

DESERCIÓN DE ESTUDIANTES

Los registros del Ministerio de Educación evidencian una agudización de deserción escolar por razones de inseguridad. Por ejemplo, para 2009 era la causa de un total de 6,114 retiros en los niveles de educación básica y media, y para 2014 lo fue para 13,402 abandonos, lo que se traduce a que esta cifra se duplicó a medida que la violencia e inseguridad aumentaba.

En antiguas administraciones las autoridades no negaron que el fenómeno de las pandillas fue un factor fundamental en la deserción, pero poco se hizo para frenarlo, ya que en centros educativos a escala nacional los estudiantes vivían bajo amenazas y acoso de las pandillas.

Además, el cambio de domicilio de los estudiantes fue una de las razones por la que desertaban y muchos casos estuvieron relacionados a los éxodos provocados por las maras en diversas colonias y barrios a nivel nacional.