Martha Navas de Guzmán es de las más veteranas comerciantes del San Miguelito: lleva 65 años de vender flores naturales, sin embargo, las llamas que arrasaron con parte del centro de abastos le convirtieron en cenizas lo trabajado.

La señora junto con su hijo, Javier Salazar, eran los encargados de atender los dos puestos que comprendía la Floristería Martita. De Guzmán cuenta que su negocio lo comenzó con 50 colones, debido a que en esa época las flores eran baratas. «Yo me hice de mis cositas porque antes todo era más barato y las ventas eran muy buenas. Yo comencé vendiendo poquito y luego se fue incrementando hasta hacerme de otro puestecito. De aquí mantenía a mi familia, les di estudio a mis hijos», dice.

Ahora, De Guzmán lamenta que todo el esfuerzo se convirtió en nada, pero agradece que salvó su vida.

Flor: «Mi negocio de 20 años quedó en cenizas, pero lo bueno es que sobrevivimos»

Flor Bonilla relata que al momento del incendio andaba avisando a sus clientes sobre el menú para el almuerzo. Recuerda que observó al lado de los bazares y estaba todo negro y lleno de humo, y que eso le impresionó y en cuestión de dos minutos llegó a su comedor y solo les dijo a su esposo e hijo que salieran inmediatamente.

«íbamos caminando súper rápido y el puesto de arriba del de nosotros ya había agarrado fuego», dice.

Bonilla lamenta que el sacrificio que le costó 20 años se quemó en cuestión de minutos. Da gracias a Dios porque sobrevivieron, aunque comenzarán de la nada como lo hicieron muchos años atrás.

«Nos quedamos sin nada, pero ya el alcalde se comprometió a ayudarnos y esperamos que ese respiro a tanta tragedia venga pronto», expresó Flor.