Ana Silvia Aparicio Rosales, tiene 28 años, se graduó de Administración de Empresas de la Universidad Tecnológica de El Salvador, el 23 de mayo pasado, y a diferencia de sus compañeros decidió suspender su fiesta de graduación, comprar paquetes alimenticios para compartir con personas necesitadas y celebrar de esa manera el triunfo alcanzado.

La profesional es madre soltera de una niña de 12 años, y reside en la zona rural de San Pedro Perulapán, en Cuscatlán, quien dice acceder a la universidad y culminar sus estudios ha sido un reto que superó gracias a esfuerzo propios, y sueña con tener un trabajo formal.

«Para uno que vive en la zona rural y ha vivido la pobreza, graduarse es un gran triunfo. Por eso tener mi título es honrar a mi mamá», agregó, comentando que es testigo de la situación crítica que viven varias familias en el campo y eso la impulsó a ayudar en vez de celebrar.

Foto / Mirna Velásquz

Contó que en total fueron 204 paquetes especialmente para adultos mayores, familiares de niños con discapacidad y personas enfermas de 10 cantones del municipio, los cuales ha costeado con $500 que tenía ahorrados para celebrar en familia pero que optó invertirlos para ayudar a quienes lo requieren, iniciativa a la que dijo se sumaron algunos «padrinos para completar los víveres».

La ayuda consiste en granos básicos como frijol, arroz; sopas, avenas, aceite, galletas, entre otros, y fueron entregados ayer en la tarde en la parroquia de San Pedro Perulapán, de donde la madre de Ana Silvia es coordinadora general de las obras de misericordia.

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