Kevin Aquino es un guatemalteco que decidió cruzar fronteras, convencido de que El Salvador vive una nueva etapa de tranquilidad y oportunidades.
Dejó su país para emprender en territorio salvadoreño, motivado principalmente por la mejora en la seguridad que se percibe en las calles gracias a la estrategia implementada por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, manifiesta.
Afirma que actualmente es mejor vender en El Salvador que en Guatemala, donde —según su experiencia— varias zonas atraviesan niveles de violencia y delincuencia similares a los que El Salvador enfrentó años atrás.
«Allá todavía hay miedo de salir a trabajar», comenta, mientras prepara su producto bajo el sol de la zona occidental.
El recuerdo no es ajeno para él. Hace aproximadamente cinco años, Kevin intentó ganarse la vida en El Salvador, específicamente en distintos puntos del departamento de Ahuachapán.
Sin embargo, aquella experiencia fue marcada por la inseguridad entre asaltos constantes, pérdidas económicas y el temor permanente de salir a vender lo obligaron a regresar a Guatemala sin consolidar su esfuerzo.
Hoy el panorama es distinto. En 2026 Aquino decidió reinventarse y apostar nuevamente por El Salvador, esta vez con un emprendimiento sencillo pero llamativo: piñas preparadas con chamoy y tajín.
Su punto de venta está antes de llegar a la entrada del distrito de Turín, sobre un túmulo donde el tránsito vehicular le permite interactuar con los conductores.
«La gente ahora se detiene con confianza, baja el vidrio y compra tranquila», relata desde su emprendimiento en Turín.






