Las pláticas en el parque, música norteña en algunas viviendas y las bicicletas en las calles forman parte de la tranquilidad y calma con que se desarrolla la vida cotidiana en el distrito de La Reina, del municipio de Chalatenango Centro. Una paz y quietud que hace 10 años fueron interrumpidas por el asedio de las pandillas, el cuatrerismo y la delincuencia que aquejaban al país. 

El auge de las maras rompió, por unos años, la tranquilidad que siempre ha caracterizado a La Reina, la cual fue devuelta por el actual Gobierno a través de las medidas de seguridad como el Plan Control Territorial y el régimen de excepción.

«La seguridad ha mejorado, se siente el ambiente, no se puede decir lo que no es, aquí la gente logró sobrevivir de esa pandemia que había [pandillas], logramos salir vivos muchos de aquí. Antes uno no tenía que meterse en nada para poder estar bien», señaló Jorge Cartagena, residente de la zona. 

Su opinión es compartida por el ganadero Gilberto Moreno quien asegura que las medidas de seguridad, sobre todo la presencia militar, ayudaron a erradicar del distrito la plaga de las pandillas.

«Con las medidas de seguridad, sobre todo con la presencia de militares, las pandillas y la delincuencia se fueron erradicando de La Reina. Todas las medidas de seguridad que el Gobierno ha puesto nos han ayudado», indicó el ganadero. 

Ambos lugareños aseguran que hace casi una década (entre 2010 y 2018) la ganadería, principal fuente de ingresos y sustento en la zona, también se vio fuertemente afectada por la presencia de grupos criminales organizados. 

«Antes que no estaba la seguridad, sobre todo, uno como ganadero, recibía amenazas, aquí la mayoría de gente tiene un su par de vacas, en eso sí molestó la inseguridad, yo tuve un corral fuerte, mi hermano también tenía uno, que para mí era de los más fuertes del pueblo, a mí me agarraron los pandilleros y me amenazaron», comentó Moreno. 

Añadió: «Nos pedían dinero, los mareros te amedrentaban, te decían: “Si no das tanto, ya no podés venir al potrero”. Por ejemplo, hubo un tiempo que cuando iba al terreno a mirar los animales, iba con otros amigos, tres, cuatro o cinco, todos armados, porque uno sabía que en cualquier ratito podían salir. Por eso, a este Gobierno, lo que le aplaudo es la seguridad».

Las hermanas Katherine y Krissia Ávalos, quienes venden papas fritas y tostadas a un costado del parque central, afirman que la paz y tranquilidad que ahora se vive en el pueblo permiten a los lugareños salir a las calles a cualquier hora del día.

«Desde hace cuatro o cinco años hemos visto que la seguridad ha mejorado en La Reina. La gente a las 2 de la madrugada ya anda en la calle, buscando los primeros buses, porque la gente aquí va a vender queso, a las 2:15 sale el primer bus. Usted puede andar a cualquier hora en la calle y no le pasa nada», aseguraron las hermanas. 

Moreno concuerda con las comerciantes y afirma que La Reina se ha convertido en el lugar ideal para vivir, sobre todo para aquellas familias que buscan un lugar seguro y tranquilo. 

«El pueblo para vivir es bonito, es bien tranquilo, la Policía Nacional Civil [PNC] y el Ejército constantemente pasan haciendo patrullajes. El pueblo para andar recorriendo sus calles es de lo mejor, ahora uno anda más seguro», enfatiza el ganadero.

La calma y paz del distrito se ven enriquecidas por los cerros y montañas que la rodean, además de contar con atractivos turísticos como el río Talquezalapa y la poza El Mundo, dos vertientes de agua dulce ideales para disfrutar con amigos y familia. Ambos son reconocidos por ser espacios recreativos donde los habitantes locales y los visitantes llegan a darse un buen chapuzón. 

Antes de que el actual Gobierno implementara las medidas de seguridad, estas vertientes eran utilizadas como puntos de reunión de los pandilleros, quienes limitaban a la población el ingreso. 

La situación ahora ha cambiado con la presencia policial y militar, para que todos puedan disfrutar de estos lugares turísticos.

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