El avance que El Salvador registra no solo en materia de seguridad, sino en sectores de la economía, la educación, el turismo, los derechos humanos, entre otros, ha despertado el interés de otras naciones, incluida la Unión Europea (UE), donde recientemente el vicepresidente de la república, Félix Ulloa, expuso aspectos sobre la transformación del país ante diferentes entidades. 

Tras su regreso de la UE, en entrevista con «Diario El Salvador», Ulloa explicó que presentar el nuevo rumbo salvadoreño permite que otros países obtengan información de primera mano, que incluye oportunidades para ejecutar inversiones que contribuyan al crecimiento sostenido.

¿Cuál fue el propósito de su gira por Europa? 

Tenía como propósito atender invitaciones que habíamos recibido para dar conferencias en algunos centros académicos y en el Parlamento Europeo sobre el estado de la situación de El Salvador. Creo que hay en este momento para el país la gran oportunidad de presentar su nuevo rostro: el país de las oportunidades. Justamente, cuando estábamos en medio de la gira apareció el informe del laboratorio de la Universidad de Harvard sobre las economías complejas, donde El Salvador sube 14 puntos, y lo coloca entre las economías complejas más desarrolladas de la región centroamericana. El informe de la Organización Mundial de Turismo dice que El Salvador es el país que más ha crecido en turismo en toda la región, y es de los que más ha crecido en turismo en todo el mundo; la posición que tuvimos en los mercados internacionales, sobre todo en las finanzas digitales, como el único país en el mundo, hasta este día, con un ente regulador de los activos digitales de rango gubernamental. Nuestra Comisión Nacional de Activos Digitales es la única entidad en el mundo que está emitiendo certificaciones.

¿Cuáles fueron los resultados de esa gira?

Posicionar al país, además de decirles que el programa de desarrollo económico del presidente Nayib Bukele, que es un programa de seis etapas y vamos en la tercera, abre un abanico de oportunidades para inversionistas en diferentes áreas. Por ejemplo, el bufete de Javier Cremada y Calvo Sotelo, que es de los más grandes de España, tienen oficinas en ocho países, están sumamente interesados para venir acá a representar a empresas españolas. En España yo insistía mucho que en este momento el principal socio comercial de El Salvador es España, que tenemos el más alto nivel de inversión y en diversas áreas. 

¿Por qué era necesario presentar al nuevo El Salvador? 

Era necesario porque, aunque hay organismos especializados de países que proveen esta información, cámaras de comercio, tenemos embajadas comerciales de España en El Salvador y de El Salvador en España, a nivel interestatal y a nivel de las grandes corporaciones existe esa posibilidad de tener la información; pero cuando va un funcionario del Gobierno y lo plantea con otros sectores, sobre todo en la academia, la prensa, de miembros de importantes de grupos de opinión, de «influencers», la dinámica cambia, porque cuando ves la información que llega a una empresa que quiere invertir en El Salvador, lo primero que hace es buscar Invest El Salvador. Invest tiene su catálogo de inversiones, incluso en su lista de áreas de interés para la inversión directa extranjera está primero el turismo. Tenemos que mejorar la oferta hotelera, culinaria, el transporte, es decir, necesitamos el acompañamiento y la inversión en la industria del turismo. Luego están las energías renovables. Les explicaba a algunas personas interesadas en el tema de la energía que en El Salvador no tenemos petróleo, pero tenemos la energía de los volcanes. 

¿Aclarar algunos puntos como el tema de derechos humanos y reelección presidencial era parte de su agenda? 

Realmente no era parte de mi agenda, no iba para dar explicaciones sobre temas de derechos humanos o del régimen de excepción, nada de eso. Yo iba para presentar la imagen, porque ese era el título de la conferencia. Todas las conferencias decían: «El desarrollo económico, la seguridad como precondición de desarrollo económico, pasar de la violencia al desarrollo económico». Sin embargo, algunos medios y algunos periodistas, no todos, no les interesó la imagen del país que queremos construir. Es una agenda que no está al nivel de los grandes medios, hay una red de periodistas que son los que tienen esta agenda, hay una «bukelefobia» de cierta gente. Entonces la única forma de desvirtuarlo es con los datos. Yo les dije que lo que me estaban diciendo se contradecía con dos encuestas: la de «La Prensa Gráfica» y la de CID Gallup, donde el 93 % de la población respalda al Gobierno del presidente Bukele. 

A su juicio, ¿cómo será la relación a mediano plazo entre la Unión Europea y El Salvador?

Siempre ha sido una buena relación, han sido algunos pequeños grupos o funcionarios aislados los que han criticado justamente por desinformación. La situación se ha mejorado sustancialmente, y el último encuentro de El Salvador con la Unión Europea para afinar la ejecución de proyectos que nos están apoyando ha demostrado que la Unión Europea está satisfecha con el desempeño del Gobierno de El Salvador. Fueron dos o tres áreas las de mayor importancia que me comentó el embajador nuestro en Bruselas que a ellos [europeos] les interesan. Una de las áreas es el mercado centroamericano de energía y la otra es el metrocable. 

¿Qué lectura tiene usted sobre la coyuntura actual del país? 

La coyuntura actual se fundamenta en la visión del presidente de que en su segundo mandato iba a lograr el milagro económico. Esa es la ruta que llevamos, las grandes líneas están trazadas, la apuesta por la economía digital es estratégica; hay 60 empresas que se han registrado acá; algunas, como Tether, están trasladando sus oficinas centrales acá. También en el desarrollo inmobiliario, la Opamss anunció la liberación de una gran cantidad de proyectos que van a cambiar el rostro urbano de la ciudad con las construcciones verticales. Hace poco leí que se han abierto más de 20,000 negocios en las colonias. Hace cuatro años nadie podía abrir una pequeña tienda porque estaba la extorsión. 

¿Cómo califica el estatus de la oposición política del país? 

Realmente, la oposición política está bastante limitada, porque si hablamos de los partidos políticos de oposición prácticamente son irrelevantes. Y eso no es bueno para una democracia. Una democracia debe tener pesos y contrapesos, y un Gobierno debe tener una oposición que le sirva para balancear, pero aquí desafortunadamente la oposición se autoeliminó por sus posiciones cuando tuvieron la oportunidad de gobernar. El sistema bipartidista estuvo 30 años en el ejercicio del poder. 

El Salvador está en ambiente preelectoral, ¿qué similitudes y diferencias ve respecto a otros años? 

No creo que se vayan a ver jornadas de pinta y pega que hacíamos en los años ochenta, esa etapa ya pasó. Lo que sí tiene un riesgo, y hay que ponerle ojo es en las redes [sociales], porque se ha activado una cantidad de grupos que están atacando, están insistiendo y atacando la imagen del presidente, atacando el proceso; es decir, va a haber ese componente. Si nosotros nos beneficiamos de las redes sociales en 2019, en ese momento fueron un factor que suplió el dinero que no teníamos para la campaña, pero las redes nos sirvieron, ahora están muy contaminadas y las están usando mucho la gente de la oposición, que tienen estas estructuras informativas. Creo que allí va a ser claramente un campo de batalla de ciberespacio. 

El siguiente período presidencial será el primero de seis años (sexenio). ¿Qué puede representar este cambio para el país? 

Antes no se podía evaluar un período presidencial desde la Asamblea Legislativa, ahora sí lo vas a poder hacer, porque todos se van a elegir en 2027: la Asamblea, el presidente y un tercio de la Corte Suprema de Justicia. Dentro de tres años, en 2030, si el presidente ha hecho bien las cosas, sus diputados serán reelectos, y va con el apoyo del Legislativo, por lo tanto, el apoyo del Judicial; pero si ha hecho un mal papel, el pueblo le va a dar a la oposición la posibilidad de hacer contrapeso, y esa Asamblea elige el otro tercio de la corte. Allí se van viendo los pesos y contrapesos de la democracia, con un simple ajuste de los períodos electorales. Con solo subir a seis años la presidencia, ordenamos todo. 

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