El Salvador del Mundo era el punto de partida para esta «gran marcha» en la que se proponían, esta vez manifestarse «contra el Bitcoin, la reelección presidencial, la depuración de jueces», entre otras demandas.
Mientras se calentaba el ambiente en la plaza Salvador del Mundo, con planchas a gas propano y termos, dos señoras contratadas por los organizadores ofrecían café, pupusas y panes a los manifestantes.
Pero esta vez las mismas «organizaciones de la sociedad civil» que utilizaron más de 30 buses para traer manifestantes a la marcha del pasado 15 de septiembre y que la cerraron con vandalismo, perdieron el oxígeno que entonces les dio un día de asueto que les facilitó traer a la capital a personas de diversos sectores.

Este jueves, han sido contados por cientos, ni siquiera por miles los que han llegado a la histórica plaza capitalina para expresarse en contra de muchas cosas, por ejemplo, porque «de un plumazo se volaron a los jueces» como lo dijo uno de los participantes, aunque muchos de los que jueces que renunciaron ya estaban cobrando pensión y se fueron tras emitir fallos que favorecieron a personas vinculadas al crimen o a la corrupción en gobiernos anteriores y que de paso cobrarán hasta $92,500 como bono de retiro.

Isabel López, de 72 años, es originario de un cantón de Cojutepeque, relata que vino a la marcha porque quería conocer San Salvador y se animó porque los organizadores le ofrecieron refrigerios y viaje gratis.
«Ayer me dijeron si quería venir y que no iba a gastar nada porque me darían refrigerio y no me cobrarían pasaje, por eso fue que me animé».
Al igual que don Isabel muchos fueron traídos desde diferentes zonas del país con parecidos ofrecimientos.
En los alrededores de la concentración el tráfico es complicado debido a que los manifestantes cerraron el paso.






