La doctora Michelle Fernández, especialista en Pediatría, destacó en la entrevista Frente a Frente sobre la importancia de la preparación integral durante el embarazo, la lactancia materna exclusiva y el acompañamiento emocional a las madres como pilares fundamentales para el adecuado desarrollo físico y neurológico de los bebés.

Durante la entrevista dedicada a orientar a madres primerizas y familias salvadoreñas, la especialista enfatizó que «no existe un manual perfecto para ser madre», por lo que la orientación médica, el apoyo familiar y la información basada en evidencia científica son esenciales desde el embarazo hasta los primeros años de vida del niño.

La pediatra explicó que las charlas preconcepcionales y los controles prenatales permiten a las futuras madres conocer aspectos importantes sobre suplementación nutricional, especialmente el consumo de ácido fólico y omega 3, fundamentales para el desarrollo neurológico del bebé.

Asimismo, señaló que la educación prenatal ayuda a disminuir la ansiedad y la incidencia de depresión posparto, ya que prepara emocionalmente a la madre ante los cambios hormonales y físicos propios de esta etapa.

«La primera semana después del parto no es fácil. El acompañamiento de la pareja y la familia hace una gran diferencia para que la madre viva este proceso de una manera más llevadera», afirmó.

La importancia de la lactancia materna

La doctora Fernández destacó que la leche materna es el alimento ideal y exclusivo para el bebé durante los primeros seis meses de vida, ya que contiene carbohidratos, proteínas, grasas saludables y anticuerpos esenciales para fortalecer el sistema inmunológico.

Explicó además que, gracias a la implementación de la Ley Nacer con Cariño en El Salvador, actualmente se promueve el inicio de la lactancia materna durante la primera hora de vida del recién nacido, salvo en casos donde el bebé requiera cuidados intensivos.

Uno de los puntos más relevantes abordados fue el valor del calostro, la primera leche producida por la madre durante los primeros cinco días posteriores al parto.

«El calostro es considerado la primera vacuna del bebé porque contiene inmunoglobulinas, anticuerpos y defensas que la madre transmite a su hijo», explicó la especialista.

Aunque el volumen de producción inicial es pequeño, la pediatra aclaró que es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del recién nacido.

La especialista detalló que la leche materna evoluciona conforme cambian las necesidades del bebé. Tras el calostro aparece la llamada «leche de transición» y posteriormente la «leche madura», que contiene un mayor porcentaje de agua y nutrientes adaptados al crecimiento infantil.

Además, explicó que la lactancia exclusiva no requiere suplementar con agua durante los primeros seis meses, debido al alto contenido hídrico de la leche materna.

«Dar agua antes de tiempo puede afectar la función renal del bebé», advirtió.

También señaló que el cuerpo de la madre es capaz de modificar la composición de la leche cuando el bebé está enfermo, aumentando la producción de anticuerpos para ayudarle a combatir infecciones.

Mitos y apoyo a las madres

La pediatra desmintió algunos mitos relacionados con la lactancia, entre ellos la idea de que amamantar «daña» permanentemente la apariencia física de la madre.

Indicó que el uso de extractores de leche es seguro y recomendado en casos donde la madre debe reincorporarse al trabajo o cuando existen dificultades para la succión directa del bebé.

Sobre la producción insuficiente de leche, explicó que existen plantas conocidas como galactogogos —entre ellas la popular «saca leche»— que pueden estimular la hormona prolactina y favorecer la producción láctea.

No obstante, enfatizó que el estímulo principal siempre será la correcta succión del bebé y el acompañamiento profesional adecuado.

Asimismo, la doctora Fernández recordó que organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud recomiendan mantener la lactancia materna hasta los dos años o más, complementándola con alimentación adecuada a partir de los seis meses.

Añadió que, en casos específicos como bebés prematuros, pueden requerirse suplementos vitamínicos adicionales, siempre bajo supervisión pediátrica.

«Las madres que no logran una lactancia exclusiva no deben sentirse culpables. Lo importante es garantizar la adecuada nutrición y bienestar del bebé con el acompañamiento de su pediatra», concluyó.

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