El Fondo Humanitario de Save the Children apoya a familias que tuvieron que dejar sus hogares tras los sismos que sacudieron Ahuachapán en julio de 2025.

«Recibí una llamada de Save the Children para informarnos que recibiríamos apoyo, lo cual significo mucho para nosotros. Fue un momento de alivio y esperanza para toda la familia. Mi nuera también fue beneficiada, ya que, aunque su casa no se cayó por completo, las esquinas de las paredes resultaron dañadas por el temblor», explica Ana Miriam, de 48 años, quien es una de las afectadas.

Ana Miriam, menciona que una de las paredes de su casa ubicada en Ahuachapán Sur, se cayó, por lo que tuvieron que mudarse a vivir en la casa de sus dos hijas mayores, donde actualmente conviven sus dos hijas mayores, sus dos hijos pequeños, su esposo, el hermano de su esposo junto a su cuñada, su nuera con sus dos hijos y otro hermano de su esposo, haciendo un total de 12 personas.

El pasado 29 de julio, en horas de la madrugada, El Salvador, principalmente Ahuachapán, se vio gravemente afectado por un terremoto de magnitud de 5.8, seguido de un segundo sismo de 5.7 y una serie de réplicas en los días posteriores.

Este evento sísmico causó daños en las viviendas, interrupciones en los medios de vida y un aumento en los riesgos de vulnerabilidad y protección de la población, especialmente de los más pequeños de los hogares. De acuerdo a Save the Childre, estima que más de 4,400 personas resultaron afectadas, incluyendo aproximadamente 1,400 niños y adolescentes.

Save the Children ayuda a 506 familias, priorizando aquellas en situación de mayor vulnerabilidad y con necesidades urgentes. «Se realizó la entrega de kits de higiene, kits de víveres, kits para bebés y tarjetas multipropósito a las familias», expresó Save the Children.

Por su parte Ana Miriam manifestó: «Entre las cosas que nos entregaron había productos de aseo personal, cobijas, jabón, pasta de dientes, utensilios básicos y algunos víveres. Estos utensilios son de gran utilidad, ya que cubren necesidades inmediatas. Para los niños, recibir mosquiteros fue importante y se llenaron de alegría al verlos, debido a que desde el primer temblor dormíamos en colchonetas en el suelo y los zancudos y mosquitos eran demasiados. Saber que ya no los iban a picar fue una gran alegría para ellos», asegura Ana Miriam.

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