Hablar de la colonia Río Zarco, en la ciudad de Santa Ana, es traer a la memoria una historia marcada por la violencia y el estigma generado por la presencia de estructuras terroristas que se afincaron y tomaron el control de las tres etapas de la urbanización.
Ubicada al norponiente del centro histórico de la Ciudad Morena, en años anteriores se convirtió en zona de conflicto entre diferentes grupos de pandillas, que sumieron a más de 1,200 familias en el temor y la zozobra.

Múltiples homicidios, masacres, enfrentamientos, privaciones de libertad y otros tantos delitos eran parte del día a día en esta comunidad, donde las pandillas impusieron las denominadas fronteras imaginarias que imposibilita ban el libre movimiento de las personas residentes del lugar como de las ajenas a la comunidad.
Tal es el caso de un empleado público, cuya identidad será omitida por pedido de él, que, en los primeros meses de 2017, por diligencias del trabajo, ingresó a la tercera etapa de la colonia. Allí fue de tenido por un grupo de pandilleros que lo mantuvo de rodillas a la entrada del sector, amenazándolo con un arma de fuego; tras una llamada que los mismos pandilleros hicieron a su trabajo, lo liberaron y dejaron ir.

Otro caso es el ataque armado a los tripulantes de un taxi, la noche del 17 de octubre de 2014, en la calle principal de la primera etapa de la colonia, que dejó como saldo la muerte de tres personas que se dirigían hacia la colonia Lobato, donde delinquía la pandilla rival.
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El accionar delictivo de los grupos criminales incluso provocó la suspensión durante un año del tradicional torneo de fútbol de la colonia, que era uno de los más reconocidos del municipio, luego de que los pandilleros amenazaron a los organizadores.
El poder de control de la pandilla fue tal, que el propietario de un motel ubica do frente a uno de los accesos de la colonia «entregó» una de las habitaciones de orilla de calle para que fuera ocupada por más de un año por integrantes de la pandilla, que se dedicaban a controlar quien entraba y quién salía de la comunidad.
Todos estos cuentos de terror han quedado en el pasado y ahora, gracias a las exitosas políticas de seguridad implementadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, las familias de la colonia Río Zarco disfrutan del nuevo clima de seguridad que se vive en el país, libres de las fronteras imaginarias y de la zozobra que generaban las pandillas.
Giovanni Alexánder Delgado Portillo nació y creció en la colonia, y a sus 30 años se ha convertido en el presidente de la Adesco de la tercera etapa, donde vivió su infancia entre el temor que generaban las pandillas, situación que ahora ha podido ver cambiada para bien de la comunidad.
«Yo toda mi infancia la recuerdo con personas en las esquinas. Ha habido días trágicos para la colonia, ahora con la seguridad que se vive se ha visto un cambio drástico en el aspecto de que la gente sale a las calles sin miedo; antes uno siendo de aquí mismo corría riesgos», dice el líder comunal, quien además se dedica al tatuaje artístico.
Delgado sostiene que la seguridad no solo le ha devuelto la tranquilidad a la colonia, sino que además ha permitido el desarrollo y cambiar el rostro de la comunidad, donde han surgido numerosos negocios.
Tiendas, salones de belleza, barberías, tortillerías y negocios diversos han proliferado en las calles y pasajes de la urbanización, donde el movimiento comercial se vive día a día con la entrada de proveedores, vendedores ruteros y «deliveries», que hasta hace unos años no podían ingresar a dejar pedidos.
Zoila Margarita Coto, parte de la directiva de las etapas 1 y 2 de la colonia, comparte postura con su similar de la tercera etapa, destacando que gracias a las políticas del Gobierno se lograron eliminar las fronteras imaginarias y ahora las personas, tanto residentes como visitantes, caminan libremente por toda la colonia.
«El mayor beneficio que tenemos es que andamos libres, no tenemos problemas, podemos abrir negocios, se han abierto muchos negocios, abundan las tiendas en cada cuadra. Ya no se sien te temor, podemos andar libremente, se borraron las fronteras imaginarias, todo eso quedó en el pasado y solo el Gobierno del presidente Bukele lo pudo lograr», dijo la dirigente.
Brenda Zamora, habitante de la tercera etapa de la colonia, señala que debido a la presencia de las pandillas tuvo que cerrar la tienda que tenía hace unos años, la cual ahora ha retomado y ampliado con venta de ropa y de antojitos mexicanos.
«Hace dos años retomé el negocio, ya lo había tenido antes, pero por las pandillas quebré y me desanimé. Hasta ahora la seguridad que tenemos me motivó bastante porque ya respiramos en paz y vendemos con tranquilidad, ya no hay temor de que nos vengan a molestar», dijo.
En su momento no había negocios, de los pocos que funcionaban en la comunidad, que no fueran objeto de extorsiones, lo cual llevó a muchos, como el caso de Zamora, a cerrar.
Israel Barrientos, propietario de un molino en la primera etapa que fundó y mantiene desde hace más de 40 años, sostiene que en el momento más crítico de la presencia de las pandillas pensó en cerrar el negocio, asfixiado por las extorsiones.
«Cuando las maras arreciaron, los negocios ya estábamos para quebrar. Ahora estamos bien con la seguridad, gracias a Dios, salimos adelante, hoy se trabaja tranquilo y salimos a cualquier hora», indicó.
Lo mismo sostiene María Isabel Coreas, quien tiene más de 30 años de residir en la colonia y recientemente abrió su negocio de venta de tortillas, animada por la seguridad que ahora tienen en la colonia.
«La libertad que tenemos hoy, gracias a Dios, no la teníamos antes; vivir aquí antes era horrible, no podía tener nada de negocio uno. Le damos gracias a Dios y al presidente Bukele por esa seguridad, antes no hubiera podido poner el negocito», sostuvo.
Con la seguridad también han llegado diferentes proyectos de desarrollo para la comunidad, como la construcción de la casa comunal, el mejoramiento de la cancha y la zona verde de la etapa tres de la colonia, pavimentación de calles y otros proyectos ejecutados por la alcaldía de Santa Ana Centro.






