Han pasado 25 años de aquel 13 de enero de 2001 cuando, cerca de las 11:33 de la mañana, un terremoto de magnitud 7.7 en la escala de Richter cambió la vida de miles de familias salvadoreñas y causó 944 fallecidos, más de 5,000 lesionados y millonarias pérdidas materiales.

Uno de los lugares símbolo de la tragedia es la residencial Las Colinas, al sur de Santa Tecla, donde un alud de tierra soterró varias cuadras del sector y provocó la muerte de 525 personas, además de 200 desaparecidas. Esta zona se convirtió en el foco de atención de la emergencia y concentró gran cantidad de recurso humano y mecánico para encontrar sobrevivientes.

Entre estos supervivientes están Alejandro Flores y su familia, quienes al momento del desastre se encontraban en una institución bancaria en Santa Tecla. Tras el terremoto tuvieron que dejar su hogar por un par de años porque la zona se catalogó como inhabitable debido al «alto riesgo», pero la necesidad de un hogar los obligó a retornar. 

La zona cero es nuestro punto de encuentro y, a pesar del paso de los años, Flores aún tiene presentes las imágenes contempladas y los sonidos escuchados al volver al área del desastre, donde perdió a 48 vecinos de su pasaje.

Alejandro Flores es uno de los sobrevivientes de la tragedia, pero perdió a 48 vecinos de su pasaje, que fue arrasado por el deslave que descendió de la cordillera del Bálsamo.

«Aquí era una colonia muy bonita. En el pasaje donde yo vivo todos nos conocíamos, los niños aquí nacieron casi todos, porque éramos parejas jóvenes, con nuestras esposas, sin hijos, y aquí nació la mayoría. Y dolió tanto, y fue grande el impacto, porque solo en mi pasaje murieron 48 vecinos, entre sus hijos, adultos, abuelos», comentó. 

Los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) detallaron que el sismo afectó a 11 de los 14 departamentos de El Salvador, con el epicentro a 18 kilómetros de la costa de Usulután con una profundidad de 60 kilómetros.

El terremoto duró dos minutos, pero 45 segundos bastaron para llenar de luto y dolor a los salvadoreños, pues la energía liberada por el movimiento equivalió a 360 bombas atómicas, como la lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en agosto de 1945. 

Un informe de la Dirección General de Protección Civil reveló que el terremoto causó 944 fallecidos; La Libertad fue el departamento que más muertes registró con 685, y Las Colinas fue el principal punto de fallecidos. En cuanto a los lesionados, se totalizaron 5,645. Con cifras de 2,183 personas heridas La Libertad también fue el departamento más afectado. Sonsonate registró 1,295 lesionados.

Las Colinas fue el foco de atención donde se concentró gran cantidad del recurso humano y mecánico para buscar sobrevivientes.

1,364,160 DAMNIFICADOS

Este es, quizá, el dato más revelador del alcance destructivo del terremoto de 2001. Solamente Usulután superó los 300,000 damnificados; mientras que La Libertad, San Salvador, San Vicente, Santa Ana y Sonsonate alcanzaron los 100,000, y La Paz registró más de 200,000 damnificados.

Las autoridades contabilizaron 169,692 viviendas dañadas, la mayor cantidad en Usulután con 30,716. La Paz fue el segundo departamento con la mayor cantidad: 25,000 casas con daños considerables.

De las 108,261 viviendas destruidas, en La Libertad se reportaron 15,723, con un principal foco de atención en el sector de Las Colinas. En este departamento hubo 687 viviendas soterradas.

SIN PODER CONSTRUIR EN SUS TERRENOS 

Flores caminó donde hace 25 años fue el epicentro del desastre, y manifestó que a todo el dolor por las pérdidas humanas se sumó la burocracia de las administraciones. Las familias cedieron sus terrenos a la Fundación Tecleña Pro Medio Ambiente (Futecma) por un monto de más de $8,000, que pagaron con fondos de una donación de Taiwán, por un monto de $2.5 millones destinado a los afectados. 

El objetivo era construir un parque memorial, pero eso nunca sucedió, por lo que los damnificados presionaron a la Asamblea Legislativa para que derogara el decreto 380 y se efectuara la devolución de sus terrenos. Tras una lucha que duró más de 14 años lo lograron, pero solo están autorizados a cercar los lotes. 

Según Flores, llevaron la solicitud a la oficina de planificación para que permitiera la reconstrucción en la zona del desastre, porque el Gobierno hizo obras de mitigación en la parte alta de la cordillera con una inversión de $18.5 millones a través del MARN, que ejecutó el Ministerio de Obras Públicas. «La condición de riesgo de la zona ya no era la misma que teníamos en 2001, o sea, es más seguro», afirmó Flores.

Foto: Guillermo Martínez / Diario El Salvador

MISA EN MEMORIA

Como ya es tradición, año con año, familiares, vecinos y amigos de quienes perdieron algún ser querido en la tragedia se reunieron ayer en Las Colinas para celebrar una misa. 

«Esta conmemoración representa un recuerdo que llevamos en nuestro corazón de nuestros seres queridos […]. Vivirán siempre en nuestro corazón. Para nosotros esto es muy especial que se celebre año con año», expresó Silvia Nohemí Castillo, quien perdió a su suegro y a sus dos hijos de 11 y nueve años, ambos menores habían llegado a visitar a sus abuelos. La misa finalizó con una plegaria por todas las víctimas que perecieron en el deslave para pedir por su descanso eterno.

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