«La Bukelemanía, ¿autoritarismo o liberación en El Salvador?» se titula la columna publicada en TV Azteca por la periodista Fernanda Ortega, en la que señala que las ONG de derechos humanos siempre guardaron silencio por los salvadoreños inocentes que murieron a manos de las pandillas, pero ahora «se rasgan las vestiduras» porque el Gobierno del presidente de la república, Nayib Bukele las combate y captura a los criminales.

Desde junio de 2019 el gobernante salvadoreño comenzó la lucha contra las pandillas por medio del Plan Control Territorial (PCT), del que ahora se ejecuta la fase V (Extracción), de las siete que lo constituyen. Esas acciones de seguridad las reforzó en marzo del año pasado, con la implementación del régimen de excepción, que tiene su base legal en la Constitución de la República vigente, de 1983.

«Bajo esta medida, 66 mil personas han sido detenidas, acusadas de ser pandilleras, y de estas, al menos 4 mil han sido ingresadas al Centro de Confinamiento de Terrorismo de El Salvador, una cárcel y proyecto estrella de Bukele, que equivale a cinco veces el Zócalo de la CDMX, y que tiene capacidad para 40 mil presos», se lee en la publicación.

A pesar del éxito del estado de excepción para el combate de las pandillas, el bloque de los partidos de oposición en la Asamblea Legislativa (ARENA, FMLN, VAMOS y Nuestro Tiempo) ha negado en 16 ocasiones sus votos para prorrogarlo, alegando supuestas violaciones a derechos humanos en contra de los capturados.

La medida del régimen de excepción está actualmente vigente gracias al respaldo y el acompañamiento de los votos de los grupos parlamentarios de Nuevas Ideas (que tiene 56 votos), y sus aliados: GANA, PCN y PDC.



El materia periodístico destaca también que el PCT y el régimen de excepción han logrado la drástica reducción de la tasa de homicidios en El Salvador, a pesar de que los medios de comunicación nieguen la transformación de la seguridad pública y ataquen permanentemente el trabajo del mandatario salvadoreño.

«¿Pero qué pasa con las miles de familias salvadoreñas que por años debían cuidarse de los maras? ¿Pensaríamos igual si nos hubiera tocado ver cómo le disparaban en la cabeza a un primo, o violaban a alguna de nuestras vecinas? ¿Realmente se le puede llamar ‘humano’ a alguien que jamás se tentó el corazón y mató a alguien de su propia familia? ¿Realmente son dignos de derechos estos entes?», se pregunta periodista en relación con los asesinatos cometidos por las pandillas.

A finales del año pasado, el presidente Nayib Bukele cuestionó a las ONG denominadas defensoras de derechos humanos -nacionales e internacionales- porque no pronunciaron por las muertes de salvadoreños honrados a manos de las pandillas, con los que ARENA y FMLN negociaron en el pasado.

Por su combate a estos grupos delincuenciales y por todo su trabajo een favor de los salvadoreños, el presidente Nayib Bukele goza de amplio respaldo y simpatía ciudadana sin precedentes, a tal punto que quieren su reelección para el periodo 2024-2029.

«El 92% de aceptación que tiene Nayib Bukele no ha impedido que organizaciones y gobiernos se rasguen las vestiduras por las medidas que ha tomado contra los criminales», escribió la periodista de TV Azteca.

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