Con la entrada en vigor de la ley Crecer Juntos, se establece la obligación de crear centros de atención a la primera infancia (CAPI) en todo el país, tanto en el sector privado como público. De acuerdo con la directora del Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (Conapina), Linda Amaya, un CAPI será un establecimiento destinado a implementar la «vía institucional» del modelo de atención integral para la primera infancia y a promover un cuidado cariñoso y sensible con atención de calidad, con el propósito de favorecer el desarrollo físico, cognitivo, afectivo y social de todos los niños.
«En los CAPI se brindan servicios de atención y cuidado, estimulación temprana, monitoreo del crecimiento y del desarrollo y otros servicios que contribuyen al desarrollo integral de los niños. Ofrecen espacios individuales y colectivos, así como estándares de protección y seguridad», explicó Amaya a «Diario El Salvador».
El Conapina será el ente rector de autorizar el funcionamiento de los CAPI. Para esto, las instituciones deberán cumplir una serie de requisitos sanitarios y de seguridad que autorizarán el Ministerio de Salud (Minsal) y el Cuerpo de Bomberos; así también requerimientos técnicos y pedagógicos que el Ministerio de Educación (Mined) aprobará.

Las instituciones llenarán una solicitud y contarán con la calificación del lugar mediante un documento que emitirá la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss), el Ministerio de Vivienda, alcaldías, Adescos o la Asociación de Municipios de los Nonualcos.
Al obtener la aprobación, el Conapina emitirá un certificado de autorización. Amaya informó que crearán una plataforma para registrar los nombres de los CAPI autorizados. Dicha plataforma será de acceso público para que padres, cuidadores, instituciones y organizaciones tengan la certeza de cuáles son los centros debidamente autorizados.
«El Conapina otorga el permiso y verifica que los requisitos se cumplan. El Instituto Crecer Juntos se encarga de la supervisión técnica. El permiso tendrá vigencia por tres años. El Conapina creará una plataforma para que los padres, las empresas y las ONG conozcan los CAPI autorizados. Eso es seguridad para que los padres sepan que los niños están recibiendo cuidados con calidad», explicó Amaya.
Los CAPI pueden ser públicos, privados o de origen patronal. Los públicos serán administrados por el Estado a través del Instituto Crecer Juntos o las municipalidades y ofrecerán sus servicios gratis y prioritarios a niños, incluyendo a los hijos de los trabajadores no cubiertos bajo la obligación patronal del artículo 136 de la ley Crecer Juntos.
Por su parte, los privados serán gestionados por prestadores de servicios independientes. Podrán brindar atenciones a niños desde los 45 días de vida y extenderlas hasta cumplir siete años. Sus servicios los podrán contratar instituciones públicas, privadas o autónomas para el cumplimiento de la obligación patronal o por la población en general que desee optar por sus servicios.
Los patronales serán gestionados por instituciones públicas, privadas y autónomas en cumplimiento de la obligación patronal establecida por la ley Crecer Juntos. Brindarán sus servicios los hijos de trabajadores desde que finaliza la licencia por maternidad hasta cumplir cuatro años.

De acuerdo con Amaya, el establecimiento de los CAPI también permitirá darles seguimiento a los derechos educativos de los niños, pues desde la creación del Número Único de Identidad (NUI), a los menores inscritos en los CAPI se les dará seguimiento cuando ingresen al sistema educativo.
«Se les podrá seguir la trazabilidad cuando salga del CAPI y sabremos si el niño pasó a la siguiente etapa, que es la parvularia. Se le facilita al Conapina verificar que el derecho a la educación está debidamente respetado y cumplido por las instituciones», destacó la directora.
La jornada de los CAPI tendrá una duración de ocho a 10 horas del día, y no estarán habilitados los fines de semana ni en horarios nocturnos, ya que según las autoridades no se trata de «una guardería» y tampoco buscan sustituir el rol y la responsabilidad de los padres.






