Maura González no ocultó su emoción. Después de 48 años de residir en Los Ángeles, Estados Unidos, regresó a El Salvador para reencontrarse con sus raíces y vivir una de las tradiciones más significativas de la Semana Santa en Chalchuapa, de Santa Ana Oeste.
«Es emocionante porque después de vivir 48 años allá en los Estados Unidos, venir a disfrutar de la Semana Santa es hermoso. venimos de allá, es un lugar donde no se celebra la Semana Santa, no se celebra nada. Acá es bonito, hermoso, y mayormente, convivir en la propiedad de mi hijo», expresó.

Para González, esta visita no solo representó un encuentro con la fe, sino también un reencuentro familiar en un país que, según destacó, ahora ofrece mejores condiciones de seguridad, lo que incluso le permitió redescubrirlo como un lugar atractivo para vivir.
El Lunes Santo en Chalchuapa tuvo como acto central la tradicional procesión de «La lavada de la ropa de Jesús», una de las manifestaciones religiosas más antiguas del país.
«Es el gesto simbólico que indica que el pueblo se dispone para que el Señor haga la obra de redención en su cuerpo, en su mente, en su espíritu», explicó el párroco de la iglesia Santiago Apóstol, Jerónimo Rodríguez.

Con profundo fervor, los habitantes acompañaron el recorrido durante el cual se bendijeron crucifijos y altares elaborados por las familias de la zona, como una muestra de devoción que ha sido transmitida por generaciones.
Para los feligreses católicos, esta tradición —con más de un siglo de historia— constituyó una manifestación de fe arraigada desde tiempos precolombinos, que según sus creencias, contribuyó a la purificación del alma y del corazón durante la Semana Santa y en todo el año.

La ceremonia culminó en el balneario El Trapiche, donde la ropa de Jesús fue entregada por los hombres que la portaban a 12 mujeres, en alusión a los apóstoles, quienes tuvieron la misión de predicar la vida, muerte y resurrección de Cristo.
Así, entre fe, tradición y reencuentros, Chalchuapa mantuvo viva una de las expresiones religiosas más longevas y representativas de El Salvador.






