La cabecera departamental de Usulután pasó de ser un lugar donde los visitantes y habitantes no podían transitar libremente debido al control que ejercían las pandillas, a convertirse en un polo de desarrollo económico y social, en el que las personas viven con tranquilidad.
Desde la implementación del régimen de excepción en 2022, los habitantes han experimentado un cambio enorme en el ahora distrito de Usulután, ya que muchas zonas, antes dominadas por las pandillas MS-13 y Barrio 18, ahora están libres de terroristas y se puede ingresar sin ningún temor.
Una situación diaria al entrar en una colonia, en la que no residía, era ser interceptado por pandilleros, quienes solicitaban el Documento Único de Identidad (DUI) para corroborar de qué zona provenía la persona; si era de una donde dominaba la pandilla contraria, su vida corría peligro.
Al consultarle a los habitantes sobre las colonias, barrios o cantones más peligrosos del distrito, su lista abarca un gran número de zonas, como la colonia Altamira, La Usuluteca, La Cruz, La Poza, Leiva, La Peralta, El Calvario, El Molino, Villa Chentilla, entre otras. Algunos lugareños resaltan que eran pocas las que no eran consideradas peligrosas previo a la implementación del régimen de excepción.
«Se han visto muchos cambios y no solo en un lugar, sino en todas partes porque uno sale con confianza y no tiene miedo de que lo vayan a acuchillar, asaltar o golpear. Había zonas a las que uno no se podía ir a meter, aunque uno no fuera nada [pandillero] no se podía ingresar», expresó Eduvy Laínez.
Entre 2000 y 2021, los delitos más frecuentes en la cabecera departamental fueron los homicidios vinculados a pandillas, la extorsión a comerciantes y transporte, la disputa territorial entre la MS-13 y el Barrio 18, robos, hurtos, desapariciones y hallazgo de cadáveres.

Solo en mayo de 2015 se registraron 34 asesinatos en Usulután y para finales de año se contabilizaban 116 homicidios. Ese año fue el distrito con mayor número de muertes violentas del departamento, al igual que en 2018.
Durante 2019, hasta el 22 de enero se registraron seis homicidios; mientras que en mayo del mismo año fueron 24 solo en Usulután.
MIEDO A TRABAJAR
El gremio de taxistas también expresa que ha percibido un cambio positivo en temas de seguridad, ya que trabajaban con miedo durante el auge de las pandillas.
Algunos transportistas mencionan que evitaban entrar a algunas colonias o transitarlas luego de las 5 de la tarde para no correr riesgos.
«Tengo nueve años de ser taxista, nosotros hemos sentido un gran cambio porque antes no entrábamos a todas las colonias y ahora sí podemos hacerlo tranquilos, había zonas que uno prefería no agarrar viajes. Antes mi familia me decía que ya no trabajara en este ámbito por el temor de que un día no regresara», expresó Alejandro de Paz, un habitante y taxista de Usulután.
Los emprendedores también expresan que sienten más tranquilidad para trabajar y movilizarse hacia diferentes puntos, o para extender la venta hasta horas de la noche, ya que no tienen el temor de que serán extorsionados por grupos delictivos.
«Yo soy de La Poza, ahí era peligroso, no cualquiera podía entrar. Me he dedicado por muchos años al comercio, yo salía a vender accesorios a diferentes comunidades y para entrar siempre tenía que ir acompañada de alguien de ahí para que no me pasara nada», contó Laura Garay, emprendedora usuluteca.
Lo mismo expresa Jénnifer Rivera, quien junto con su madre tienen una pupusería en el barrio La Merced. Ellas narran que antes no podían pasar de las 6 de la tarde para vender, ya que eran abordadas por pandilleros para exigirles pupusas o efectivo.

«Uno se siente más tranquilo al es tar fuera de su casa. Ahorita la colonia está tranquila, pero antes uno no podía quedarse aquí afuera porque le sacaban carrera. Igual con la venta, no podíamos estar mucho rato porque venían a exigir, a las 6 ya guardábamos», comentó la comerciante.
César Alberto Rivera, capacitador del Centro Municipal de Prevención de la Violencia (CMPV), quien trabaja desde 2015 en la prevención del crimen y la violencia en dicho lugar, recuerda que ejer cer el trabajo de campo era complicado por la fuerte presencia de delincuentes.
Como una de sus primeras experiencias en el campo laboral, recuerda que al visitar el Centro de Alcance de la colonia Altamira, para verificar si necesitaban recursos adicionales o apoyo de algún tipo por parte del CMPV, el vehículo en el que se movilizaban fue rodeado por siete jóvenes, presuntamente pandilleros, quienes le cuestionaron su ingreso a la colonia.
«Un compañero me dijo que escondiera el DUI porque si ven que sos de una zona contraria podés tener problemas. Recuerdo que nos rodearon, nos interrogaron y luego nos pidieron dinero. Después de ese percance se pidió apoyo a la Policía para que nos acompañara», narra César.
Actualmente, los usulutecos mencionan que transitan con total libertad por todo el distrito, tanto de día como de noche, ya que han perdido el miedo a ser víctimas de los grupos terroristas.






