Para salir adelante, esta joven de 34 años se propuso estudiar la licenciatura en Informática Educativa en la Universidad de El Salvador (UES), después de 12 años de no poder estudiar por falta de recursos económicos.
«La carrera me llamó bastante la atención, más que todo lo relacionado a las computadoras; tenía 12 años de haberme graduado de bachillerato y no había estudiado por falta de recursos económicos», relató la joven.
Criseyda expresó que al iniciar su licenciatura se trazó tres metas: graduarse en la universidad, obtener un buen trabajo y finalmente formar una familia. Sin embargo, esta salvadoreña explicó que sus planes no resultaron de esa manera, ya que después de tener un embarazo de alto riesgo, se convirtió en una joven madre y tuvo que emprender una nueva etapa junto a su bebé, cuando tenía 19 años.
«Siendo madre de familia se me dificultaba organizar el tiempo para estudiar, pero no me importaba e iba con mi hijo a las clases, yo me lo llevaba, porque a veces no tenía con quien dejarlo. Así entraba al salón de clases y los profesores no me decían nada, pero solo así yo no perdía las clases», enfatizó.
Cuando esta joven se dio cuenta que la universidad iba a lanzar la modalidad a distancia se inscribió e inició sus estudios desde casa, ya que esta sería una buena oportunidad para cuidar a sus hijos sin salir de su hogar y sin problemas para transportarse.
Con mucha disciplina, distribuyó sus jornadas de estudio de 8:00 de la noche a 5:00 de la mañana, todos los días y durante seis años, tiempo que duró su carrera.

Para ella, el desvelo era parte de su día a día, pero nada importaba, porque el objetivo era mantener las excelentes calificaciones que durante toda su carrera había obtenido. «Gracias a que me esforcé y estudiaba mucho, logré mantener un CUM honorífico de 8.21 hasta cuando me gradué», dijo.
Criseyda se licenció con honores de la UES este año. Participó en una graduación que hizo su campus el pasado 27 de abril, donde formó parte de un grupo de 50 estudiantes quienes se convirtieron en la primera generación de graduados a distancia de esta universidad.
«Gracias a Dios conté con el apoyo de mis hijos y nunca dejé de estudiar. Tener mis clases en línea se me hacía más accesible; estar estudiando, ser esposa y ser hija no es fácil porque los compromisos no se detienen, ya que tengo tres hijos, uno de 15 años, otro de 12 y una de tres años», detalló.
Durante la carrera, Criseyda se propuso emprender también su negocio propio. Ante la falta de recursos económicos, perdió el miedo y decidió abrir una librería en su lugar de residencia, lo que le ha permitido aportar económicamente a su familia.
El sacrificio de esta madre ha demostrado la valentía y el talento de las mujeres salvadoreñas, especialmente cuando se trata de sacar adelante a su familia y obtener las metas que se han trazado.






