La Mara Salvatrucha disponía de un fondo de $500,000 recolectados de las extorsiones que habían impuesto a víctimas a cambio de no asesinarlas, en una de las grabaciones escuchadas, un pandillero que fungía como administrador, es captado hablando acerca de la distribución del dinero y la utilidad que le iban a dar.

En el audio reproducido al juez que enjuicia a los 486 cabecillas, el administrador del dinero de las extorsiones le reprocha a uno de los cabecillas que se debe ser parejo en el manejo de los fondos y que ese fue el acuerdo cuando se unificó la Mara Salvatrucha en lo que ellos llaman «proyecto familia».

Basado en ese término, la Fiscalía General de la República conoce esta causa como caso Familia. La ranfla histórica, ranfleros de penales, ranfleros de la calle, corredores de programa y jefes de clicas, se autodenominaron así, luego que la agrupación terrorista 503 intentó dividir a la MS.

Con el dinero que pagaban comerciantes, empresarios, transportistas, dueños de tiendas, camiones repartidores y víctimas de otros sectores productivos, la Mara Salvatrucha sobrepasaba el medio millón de dólares, así lo confirman las conversaciones obtenidas a través de intervención de las telecomunicaciones.

«Hay que ser cabales brother, porque, fíjate que yo hasta me recuerdo desde que empezaron hacer esa madre, ese proyecto como familia, yo me recuerdo que se había quedado que se iba ir parejo con lo que les llegaba a la casa», dice molesto el administrador de la MS. A lo que uno de los cabecillas le responde. «Si brother, es que vos tenés toda la razón en eso que me decís».

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El encargado de las finanzas de la estructura le dice en la llamada telefónica al cabecilla que han elaborado un presupuesto de gastos. «Se han recogido alrededor de un poco más de $500,000».

Ese dinero era distribuido en las de 230 clicas [células territoriales] de los 32 programas [estructura jerárquica superior] dirigidas por corredores [cabecillas de alto rango].

«Hemos escuchado como se distribuían las rentas (extorsiones) de todas las clicas y todos los programas. Había un sujeto, un pandillero que se había encargado de ordenar la recolección de las rentas, para el barrio, para la familia, se habló que en ese momento tenía contabilizado un poco más de $500,000, eso era eminentemente para el barrio, porque se estaban preparando para la guerra, según lo que se logró percibir», dijo Max Muñoz, fiscal adjunto contra el Crimen Organizado.

Una de las prioridades de la Mara Salvatrucha con el dinero de las extorsiones era la adquisición de las armas de fuego. El administrador de la pandilla dice en la conversación intervenida que «hemos tratado la manera de hacer un valúo de que a cómo podemos encontrar los juguetes [armas] en otro lado, hemos puesto un precio más o menos de $1,200, lo que aquí te están vendiendo en $3,000, nosotros ver como lo acaparamos allá en $1,200».

Toda esta información según el fiscal Max Muños, servirá para acreditarle al tribunal la variedad de delitos que va desde extorsiones, homicidio agravado, agrupaciones ilícitas, entre otros hechos.