Las autoridades de Protección Civil brindaron un recuento de las afectaciones que provocaron las lluvias ayer en El Salvador, entre estas, que 98 personas fueron evacuadas y albergadas en los departamentos de Santa Ana y La Libertad.
El reporte de las afectaciones indica que, en el municipio de San Sebastián Salitrillo, Santa Ana, 17 viviendas se inundaron y 19 más situadas en la cabecera departamental quedaron en esta misma condición.
Las lluvias provocaron también deslizamientos en el municipio de El Rosario, departamento de Morazán; Sensuntepeque, Cabañas, donde además las cuadrillas trabajaron para retirar un árbol caído.
Hubo también derrumbes en Chalatenango; así como en el municipio Salcoatitán donde un árbol se desplomó y en Acajutla un río se desbordó, ambos en el departamento de Sonsonate.
En Jujutla, Ahuachapán, dos muros colapsaron por la acumulación de lluvia; en Mejicanos y San Salvador se reportó un árbol caído y el colapso de un muro, respectivamente.
EL PAÍS SIGUE BAJO ALERTA AMARILLA
El director de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, detalló que 35 familias residentes en el cantón Planes del Ranchador, Santa Ana, fueron evacuadas. Aseguró que por el momento el país se mantiene bajo alerta amarilla.
El funcionario explicó que las lluvias continuarán, por lo que pidió a la población acatar las medidas de prevención y otras disposiciones que las comisiones departamentales, municipales, así como el personal que integran los Equipos Tácticos Operativos de Protección Civil consideren implementar, pues tienen como finalidad salvaguardar la vida de la población.
«Para el Gobierno del presidente Nayib Bukele toda vida cuenta, es por eso por lo que las comisiones siguen dando respuesta a las afectaciones causadas por las lluvias», manifestó Amaya.
«Es necesario reiterar que la prevención juega un papel fundamental en este tipo de situaciones y es aquí donde las y los salvadoreños deben acatar todas las recomendaciones que como Sistema Nacional de Protección Civil emitimos», expresó.
Hizo hincapié en no cruzar ríos, quebradas o cualquier corriente de agua que pudiera incrementar de manera repentina con las fuertes tormentas.






