Exfuncionarios corruptos y ma­fiosos, narcotraficantes, lavado­res de dinero, contrabandistas, traficantes de personas, pan­dilleros y otros integrantes de estructuras de crimen organizado que amasaron diversas fortunas producto de sus actividades delictivas nacionales y transnacionales han perdido millones de dólares en los últimos10 años con la aplicación de la ley de extinción de do­minio en El Salvador.

Esa normativa comenzó a imple­mentarse el 28 de junio de 2014 y desde ese día el juzgado especializado en esa materia comenzó a recibir expedientes a la Fiscalía General de la República para despojar de bienes, inmuebles y dinero en efectivo obtenidos ilícitamente.

La Ley Especializada de Extinción de Dominio es autónoma, totalmente diferen­te al derecho penal, y va específicamente sobre el patrimonio, no sobre la persona, como ocurre en los procesos penales.

Básicamente es una herramienta legal que en la última década ha perse­guido los bienes provenientes de delitos en los que las personas no han podido justificar su tenencia.

La normativa es incluso de carácter retroactivo, ya que ha tocado el patrimo­nio de exfuncionarios que 35 años atrás estuvieron en el poder. Uno de ellos es el expresidente prófugo Alfredo Félix Cris­tiani Burkard.

A sede judicial la Unidad Especiali­zada de Extinción de Dominio de la Fis­calía General de la República ha llevado cinco procesos para despojar de bienes adquiridos ilícitamente por exmandata­rios salvadoreños.

Entre 2017 y 2023, además de Cris­tiani Burkard, el juzgado recibió los ex­pedientes en contra de los bienes de los expresidentes Francisco Flores, Elías An­tonio Saca, Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. Entre los cinco acumula­ron $34,759,070.52 en bienes, inmuebles y cuentas bancarias.

En los procesos iniciados los fisca­les han sostenido que en El Salvador, al igual que en otros países, mucha gente ha hecho sus fortunas de actividades ilí­citas, y a exfuncionarios e integrantes de estructuras delictivas les han incautado grandes mansiones y lujosos vehículos.

Pero las autoridades no se han que­dado solo con esos procesos iniciados: «En la mira están personas que de la no­che a la mañana han aparecido con lujo­sas residencias y grandes cantidades de vehículos, no trabajan, no aparecen con registros en Hacienda, pero viven como millonarios en remotos lugares. Cuando uno pasa enfrente de esas casonas se queda sorprendido. Ni con remesas se puede levantar algo así», dijo un ofi­cial que trabaja con fiscales de extin­ción de dominio.

En los casos investigados y lleva­dos al Juzgado en Extinción de Domi­nio se ha evidenciado que bienes e inmuebles fueron traspasados a pa­rientes y amigos más cercanos.

Pero esa estrategia no ha funcio­nado porque la ley va más allá y no se queda con el titular de los bienes, sino que esta normativa indaga todo lo que está a nombre de otra perso­na y se encuentra el mecanismo que siguió para adquirirlo.

Aunque fiscales expertos en el tema ya han manifestado en los pro­cesos que también se está frente a una ley garantista, que determina el derecho de tercero de buena fe exen­to de culpa; es decir, debe demostrar que nunca tuvo conocimiento de que ese bien adquirido era ilícito y debe probar la buena fe ante el juez.

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