Esta mañana, desde el Museo Nacional de Antropología (MUNA), se presentaron los resultados del estudio «Cohorte sobre vacunas contra COVID-19 aplicadas a población salvadoreña 2022».

El viceministro de Salud, Carlos Alvarenga, reiteró durante el evento que «La pandemia nos generó muchos retos y desafíos, pero también oportunidades de cambiar. Las condiciones que recibíamos el sector salud eran difíciles».

FOTO/ Guillermo Martínez/ Diario El Salvador



De igual forma, comentó que se realizaron «reuniones con diversos países para apreciar las condiciones verdades de la pandemia. A partir de esto se hizo una visión de trabajo integral porque tenía que darse una respuesta de país».

De acuerdo con Carlos Alvarenga, se establecieron tres grandes fases para abordar la pandemia en el país. Reiteró que la primera fase fue la contención, la cual buscó evitar el virus a nuestro territorio a través del fortalecimiento de las Oficinas Sanitarias Internacionales.

Respecto a la segunda, fue mejorar las capacidades de respuesta a la pandemia. «Esta requirió infraestructura, equipamiento, gestión de recursos humanos, transformación digital», dijo.

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La tercera fase fue de transición, en la cual de alguna manera pretendía regresar a la normalidad, pero no a la anterior en condiciones precarias, sino a una nueva mejorando las condiciones del sistema de salud, según explicó Carlos Alvarenga.

«Nuestro país es considerado, a escala internacional, un referente en el proceso de vacunación contra el COVID-19. Este proceso nos permitió salvar vidas», dijo.

Por su parte, la directora del Instituto Nacional de Salud, Xochitl Sandoval, explicó que «la campaña de vacunación inicia un 17 de febrero. Había una incertidumbre [en la población] sobre si las vacunas eran competentes para proteger a la población en general. Se aplicaron las tecnologías de vacunas vectorizadas, inactividad y de vacunas ARNm. Propusimos un estudio de seguridad y seroprevalencia con un esquema completo de dos dosis de la vacuna».

De acuerdo con Xochitl Sandoval se generaron tres objetivos: El primero fue describir el temor sobre los efectos adversos sobre los efectos de la tercera dosis en la población descrita; El segundo fue medir la respuesta inmune por medio de la cuantificación de anticuerpos posterior a la aplicación de la tercera dosis; Y el tercero fue evaluar la presencia del virus en pacientes que presenten síntomas compatibles con COVID-19 luego de la aplicación de la tercera dosis.

Cabe mencionar que El Salvador ha logrado ser el primer lugar de los países de Centroamérica en definir una estrategia sólida de vacunación; ser el cuarto país de la región de latinoamericana por las estrategias vacunación; Y estar entre los 50 países del mundo con mejores ritmos de vacunación.

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