La pandemia por la COVID-19 marcó un antes y un después en la forma de aprender y enseñar. En el caso de la maestra Mirtha Castillo, fue una oportunidad de transformación para conocer nuevos procedimientos, técnicas y metodologías en el área artística para promover un aprendizaje más lúdico que traspasara las barreras físicas del aula.

Ella es maestra en Educación Especial desde hace 26 años, y desde hace 12 años ejerce en el área de la docencia artística. En la pandemia fue formada en Didáctica en Entornos Virtuales de Aprendizaje (DEVA), y en Habilidades Socioemocionales (HSE) por el Instituto de Formación Docente (Infod).

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Ahí conoció nuevas metodologías pedagógicas para las aulas virtuales, que le permitieron desarrollar dinámicas artísticas donde participaban hasta los padres de familia. «El padre de familia se involucró de una manera bien activa en las tareas. Se disfrazaban y participaban en danzas. Hubo un involucramiento en esos momentos de pandemia», recordó la maestra.

Desde el regreso a las clases semipresenciales, la docente ha apoyado a los estudiantes de primer ciclo del Centro Escolar Tomas Medina, de Santa Ana, con la transición de la modalidad virtual a la semipresencial utilizando herramientas pedagógicas como la pintura y la técnica de la caja de emociones. En este turno atiende a 302 alumnos.

Durante las tardes ejerce como docente de apoyo a la inclusión y apoya la formación de 22 niños con discapacidades visuales y auditivas, con quienes también ha aplicado algunas de las técnicas artísticas y socioemocionales que ha aprendido en su formación.