El Sistema de las Naciones Unidas, junto a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en el marco de la iniciativa «Es Hora De La Niñez», organizaron el conversatorio virtual denominado: La realidad de las niñas y adolescentes en El Salvador, para conocer qué piensan las niñas y las adolescentes sobre el entorno en el que viven, la educación que reciben, el medioambiente, los roles de género, las limitantes que encuentran a la hora de cumplir sus aspiraciones y las soluciones que proponen.
En la conversación acompañaron 9 niñas, niños y adolescentes que forman parte de proyectos de ConTextos, Glasswing y Fusal, ellos opinaron sobre la asignación de los roles de género que se da en el hogar, la escuela y la sociedad, de tal forma coincidieron en señalar lo innecesario que resulta en el mundo moderno determinar intereses y actividades en función de los estereotipos de género.
María Escamilla, de 17 años, señaló que todas las personas tienen talentos que son independientes al género «por ejemplo, un hombre puede ser bueno para la costura y la cocina, pero la sociedad no espera verlo desarrollando esos roles. Y las mujeres pueden ser líderes y querer dedicarse a la política, pero las normas sociales son obstáculos para que se conviertan en la persona que desean ser», expresó.
En este sentido, Luis Rodríguez, director del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) por El Salvador añadió que la educación está diseñada para reproducir los estereotipos de género como algo «normal», enfatizando que «ha llegado el momento de reflexionar y proponer cómo podemos cambiar la norma».
En cuanto a la equidad de oportunidades en el ámbito académico y laboral, Abigail Bonilla, de 17 años, sostuvo que no existen las mismas oportunidades para hombres y mujeres: «la desigualdad de género se expresa hasta cuando una mujer va a buscar empleo, los trabajos que le ofrecen son de hacer limpieza o de lavar trastes».
Betzy Castro, de 15 años, destacó que para empezar a cambiar estas desigualdades de género es preciso inculcar una nueva forma de pensar: «Las mujeres estamos esclavizadas y podemos tener un gran potencial, pero sin cambios en la manera de pensar y educar vamos a seguir igual».
De igual forma, María Escamilla, 17 años, enfatizó que el modelo educativo debe cambiar: «la desinformación de los padres de familia refuerza los estereotipos de género y es preciso que sepan que cada uno tiene derecho a tener su propia identidad y nadie debería vivir de acuerdo con las expectativas de alguien más».
La coordinadora Residente a.i. del Sistema de Naciones Unidas en El Salvador, Neus Bernabeu planteó que antes de la pandemia, las niñas y adolescentes ya eran vulnerables a muchos riesgos como los embarazos adolescentes, las uniones tempranas, el abandono escolar, o el abuso sexual.
Agregó que este Día Internacional y Nacional de la Niña, y gracias a la iniciativa #EsHoraDeLaNiñez, «tenemos la oportunidad de escuchar sus inquietudes acerca de la realidad que viven a diario y su opinión acerca de cómo imaginan el futuro del país. No olvidemos que para lograr el desarrollo económico y social del país debemos invertir en las niñas y adolescentes, porque invertir en ellas es invertir en un presente y un futuro mejor: para ellas, para sus familias, para sus comunidades y para toda la sociedad».
Por su parte, la Representante de UNICEF en El Salvador, Yvette Blanco, resaltó: «nosotros, los adultos, rara vez consultamos qué piensan las niñas, niños y adolescentes sobre los temas que las afectan como la educación que reciben; las soluciones al daño al medio ambiente; o, de cuáles son sus sueños y anhelos. Es hora de que esto cambie. Es hora de que la niñez sea también una fuente de consulta continua».
La representante subrayó que es necesario un proyecto de nación que brinde protagonismo y herramientas a niñas, niños y adolescentes para expresarse y que sus opiniones sean consideradas como esenciales para la toma de decisiones en un entorno que promueva y proteja sus derechos.






