Veintitrés niños del Hogar San Vicente de Paúl visitaron ayer a las personas de la tercera edad que se encuentran en el Centro de Atención para Personas Adultas Mayores Hermano Pedro de Betancourt, en la playa El Amatal, La Libertad.
De acuerdo con la directora ejecutiva del Consejo Nacional Integral para la Persona Adulta Mayor (Conaipam), Antonia Hernández, este tipo de acercamientos intergeneracionales tienen como objetivo que los menores desde temprana edad desarrollen una actitud positiva hacia la vejez.

Además, buscan fomentar el reconocimiento de la experiencia, el valor y la contribución de las personas mayores en el desarrollo social, cultivando el respeto y el cariño hacia los adultos mayores. Durante la actividad, los niños bailaron «Adentro, Cojutepeque» y el «Carnaval de San Miguel», de Francisco Palaviccini. Mientras, los adultos bailaron y cantaron «Amorcito corazón», de Pedro Infante.
«Cuando concretamos esta actividad con la hermana responsable [del centro de atención] ella estaba feliz, y los adultos mayores nos preguntaban si era cierto que iban a venir niños, ya que ellos están acostumbrados a que solo los visiten adultos», expresó.

En este centro de atención hay 30 personas que fueron abandonadas por sus familias en hospitales y parques públicos, informó una de las colaboradoras. Asimismo, agradeció el apoyo del Gobierno, pues aseguró que reciben alimentos no perecederos, ropa, toallas húmedas, pañales para adultos e insumos de uso personal.
«Nosotros a todos los centros sin fines de lucro les proporcionamos de parte del Ministerio de Desarrollo Local alimentos cada seis meses para todos los adultos. Nosotros como Conaipam entregamos mobiliario como sofás reclinables, refrigeradora, aires acondicionados y cocinas. También “pampers”, crema para el cuerpo y ropa interior. Nosotros verificamos también que estén siendo bien cuidados», añadió la funcionaria.
Por otra parte, los adultos mayores agradecieron por las atenciones que reciben, pues aseguran que les proporcionan desayuno, merienda, almuerzo y cena. Además, las colaboradoras les dan cariño y hacen diversas actividades para entretenerse. «Ya tengo varios años de estar acá y me siento muy feliz con todos los cuidados que me dan acá», expresó José Manuel Montes, de 76 años.






