El presidente Nayib Bukele se pronunció ayer respecto al papel que las denominadas organizaciones no gubernamentales (ONG) defensoras de derechos humanos desempeñan para atacar las medidas de seguridad que, a la fecha, han generado históricas condiciones favorables para el país y la población salvadoreña.
A través de su cuenta en X el mandatario señaló que estas ONG, internacionales y nacionales, no consideran los resultados que tanto el régimen de excepción, que refuerza el Plan Control Territorial (PTC), han arrojado.
«Está claro que las llamadas organizaciones de “derechos humanos” no consideran que no ser asesinado, violado o agredido sea un derecho humano; de lo contrario, nos estarían elogiando por lograr exactamente eso», escribió el mandatario.
El Salvador se ha convertido en el país más seguro del hemisferio occidental, y es referente para diversas naciones en materia de seguridad pública.
Bukele hizo referencia a este dato el pasado 1.° de enero de 2025, cuando anunció que el país cerró el año anterior como el más seguro del hemisferio occidental, después de haber sido el más inseguro del mundo, pues la tasa de asesinatos cayó drásticamente hasta 1.9 por cada 100,000 habitantes.
Esta cifra fue retomada por el sitio World of Statistics, que publicó el registro de tasas de asesinatos que El Salvador ha tenido en los últimos 11 años. De acuerdo con las cifras publicadas en X por World of Statistics, retomados por el presidente Bukele, al cierre de 2015 la tasa de homicidios en el país fue de 106.3 por cada 100,000 habitantes; en 2016 fue de 84.1, un año después se registraron 83 asesinatos por cada 100,000 habitantes; mientras que para 2018 la tasa fue de 53.1.
Luego de que Bukele iniciara su primera gestión presidencial, a partir del 20 de junio de 2019 se implementó la estrategia Plan Control Territorial, y ese año la tasa de homicidios fue de 38; pero en 2020 se redujo a 21.2.
El siguiente año la tendencia continuó a la baja (18.1), y en 2022, con el régimen de excepción, llegó a 7.8; en tanto que en 2023 se redujo a 2.4, y el año pasado a 1.9; y para este año sería menor a 1 por cada 100,000 habitantes.






