Hoteles, restaurantes, cafeterías, supermercados y librerías son solo algunos de los negocios que muestran el desarrollo que está alcanzando el distrito de Puerto El Triunfo, en el municipio de Usulután Oeste, gracias a los planes de seguridad impulsados desde el Gobierno. 

Hace 10 años, el accionar de las pandillas 18 y MS-13, que delinquían en el barrio La Playa, conocido como La Bolsa, y en la colonia Mancía, respectivamente, impedían que el desarrollo, sobre todo económico, llegara hasta el centro de Puerto El Triunfo. Ambas zonas residenciales rodean el centro del distrito y la disputa entre las maras por obtener más territorio hacía imposible que lugareños pasaran de una colonia a otra. 

Ahora los viajes en bicicleta y en moto reflejan la tranquilidad con la que a diario los habitantes de ambos sectores se desplazan de un lugar a otro, atravesando todo el centro de Puerto El Triunfo. 

Foto: Edison González/Diario El Salvador.

La seguridad que ahora reina en el distrito ha permitido que el centro del mismo se convierta en una fuente para que jóvenes emprendedores y salvadoreños en el exterior impulsen sus negocios.

«Somos jóvenes los que estamos echando el cuero al agua, con experiencia y sin experiencia, pero al final la juventud es la que está buscando más opciones para hacer esto y generando empleo, porque yo tengo tres personas trabajando para mí. Una amiga maneja un equipo de tres o cuatro personas también; y otra amiga emplea a seis», aseguró Odil García, de 34 años, dueño de Panda Pop’s. 

García, quien ofrece tacos y comida rápida en su local, también tiene un puesto en el malecón donde vende vino artesanal, camisas y artesanías. Él fue amenazado de muerte hasta en tres ocasiones por los pandilleros de la 18 que dominaban La Bolsa; sin embargo, el contexto de seguridad que ahora se vive en el distrito lo impulsó a instalar ambos negocios. 

Foto: Edison González/Diario El Salvador.

«La idea de tener los negocios surgió por poner en práctica la carrera que estaba estudiando, que es técnico en mercadeo, y también para aprovechar el contexto de seguridad que ahora vive Puerto del Triunfo. En lo personal, los mareros me intentaron matar tres veces por mi trabajo, porque tengo casi 14 años trabajando en la alcaldía. En dos ocasiones me intentaron matar porque decían que yo entraba a los territorios de ellos sin pedir permiso, y yo entraba porque me mandaban a alguna reunión, era parte de mi trabajo», explicó el emprendedor. 

En la colonia Mancía, antes dominada por la MS-13, la situación era igual, asegura Aminta Iraheta, quien desde hace 15 años tiene una tienda en la zona y por mucho tiempo fue extorsionada por las pandillas. 

«La venta está calmada, la diferencia es que no hay que darle lo que se gana a otra gente; la ganancia ahora, gracias a Dios, uno se la come […] Lo poquito que se vende es de nosotros. Antes no, antes uno trabajaba para la gente, uno tenía que ocultar las cosas que vendía para que ellos [pandilleros] no se dieran cuenta», indicó Iraheta. 

Foto: Edison González/Diario El Salvador.

Agregó: «En ese tiempo [entre 5 y 10 años atrás] yo hacía cosas para vender y hacía comida, pero ya no seguí porque venían los mareros. A veces a poner la comida en el mostrador iba y llegaban ellos diciéndome: «mándeme tantos platos de comida o de pupusas». Lo que hacía era mejor no sacar la comida de la cacerola y no la ponía enfrente para que ellos no se dieran cuenta». 

Iraheta aseguró que también le exigían cuotas de $40 a $50 para que se los entregara semanal o cada dos semanas. 

«En ese tiempo se ganaba porque eran pocas tiendas las que había y no dejaban entrar ni camiones, ni vendedores, pero ellos le quitaban toda la ganancia a uno. Ahora se vende menos porque hay más tiendas y porque ya todo mundo puede entrar, pero toda la ganancia le queda a uno», dijo la comerciante. 

Foto: Edison González/Diario El Salvador.

BEBIDAS, SNACK Y PESCA 

Al igual que Odil García, otra emprendedora, Veralis Flores, de 33 años, decidió instalar desde hace un año, cerca del parque central del distrito, un negocio en el que ofrece bebidas, snack y cenas. La comerciante dice que se atrevió a invertir en Puerto El Triunfo gracias al clima de seguridad. 

«La verdad lo que me motivó a poner mi negocio fueron los cambios del distrito, porque si hubiera seguido como estaba antes no hubiera tenido el valor de invertir. Antes temíamos que cualquier cosa nos podía pasar, muchas personas también emigraron de aquí por el miedo», expresó Flores, dueña de Pinchos la Bahía. 

Añadió: «Pero desde hace tres años, nuestro distrito ha sido diferente, tenemos más seguridad, ya sea policial o militar, podemos estar más confiados de salir a las calles, caminar, compartir con nuestras familias, sin ningún temor a ser atacados o a ser perseguidos por algunas personas [pandilleros]. Antes de esos tres años, no podíamos acercarnos a otros lugares de nuestro mismo distrito por el temor de que algo nos pasara». 

Foto: Edison González/Diario El Salvador.

La emprendedora aseguró que el clima de seguridad también ha generado que más turistas nacionales y extranjeros visiten Puerto El Triunfo, sobre todo el malecón. 

La opinión de Flores es compartida por Daniel Antonio Chicas, de 46 años, un pescador que siempre ha residido en La Bolsa, quien afirmó que debido a la inseguridad los turistas no podían acercarse a la zona del malecón. 

El pescador resaltó que la llegada de visitantes nacionales y extranjeros les beneficia, ya que ellos comercializan sus productos en dicho lugar. 

«El 80 o 90 % de los residentes de Puerto el Triunfo se dedica a la pesca, es el patrimonio que tenemos la mayoría, y el malecón se ha convertido en nuestro principal punto de venta», enfatizó. 

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