Luego de la firma de los Acuerdos de Paz en El Salvador, las pandillas dominaron el país, los homicidios se dispararon y los planes de seguridad implementados por los gobiernos de ARENA y del FMLN no lograron erradicar la criminalidad, más bien permitieron un crecimiento exponencial de las maras. Estas son las conclusiones que se pueden obtener de las estadísticas históricas oficiales. No fue hasta junio de 2019 que las cifras muestran un marcado descenso en homicidios.

El Gobierno de Nayib Bukele fue el primero que frenó el accionar criminal de las maras, caso contrario a lo que sucedió 30 años atrás, cuando en gobiernos anteriores estos grupos delictivos se acrecentaron y, por ende, el cometimiento de delitos, principalmente los homicidios y las extorsiones.  

De acuerdo con registros oficiales, en 1995 los jóvenes «marginados» que conformaron maras lograron tener un ejército de 6,000 miembros, mientras que para 2009 la cifra se duplicó a 12,000 pandilleros, según los datos del Centro Antipandillas Transnacional (CAT).  

El modelo Bukele de seguridad implementado en el país ahora es analizado por varios países y se implementa en Honduras.

Lo anterior fue un claro resultado de los fallidos planes de los Gobiernos de Francisco Flores (1999-2004) y Elías Antonio Saca (2004-2009), ambos de ARENA. El Plan Mano Dura, la principal estrategia implementada por Flores para el combate de las pandillas, y Saca con el Plan Súper Mano Dura, que buscó fortalecer a la Policía y establecer acciones antimaras, fueron en vano. En ambos períodos al menos 30,398 salvadoreños fueron ultimados.

A dicha cifra se le suman los 40,550 homicidios que se registraron en los años siguientes bajo los dos períodos del FMLN con Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. En 2012, además, Funes permitió un pacto con las pandillas. 

Por primera vez, luego de casi tres décadas, las cifras mostraron un descenso desde el primer mes de la gestión Bukele, los homicidios bajaron: junio de 2019 cerró con 217 asesinatos, 68 homicidios menos que un mes antes, cuando aún gobernaba Sánchez Cerén. Los homicidios disminuyeron a un promedio de cinco por día y, hasta la fecha, mes con mes se sigue en una baja de crímenes sostenida. 

El 2019 cerró con 2,383 crímenes. De igual forma, el Gobierno hizo que 2021 finalizara con el 15 % menos de crímenes reportados que en 2020, que cerró con 1,341. Para 2022 las cifras descendieron significativamente, y es que el régimen de excepción, que se comenzó a implementar a finales de marzo de ese año, permitió desarticular las estructuras delictivas: el país cerró con 496 homicidios. En 2023 se registraron 154, una cifra nunca vista y que posicionó a El Salvador como el país más seguro de la región.

EL SALVADOR POTENCIÓ SECTORES

La transformación que tuvo El Salvador con el Gobierno de Bukele ha permitido que el país sea reconocido internacionalmente y ha llamado la atención de funcionarios de otros países para replicar las estrategias de seguridad que se han implementado. 

De igual forma, las autoridades aseguran que los resultados a su vez han potenciado o dinamizado sectores como la economía, el turismo y la educación. 

«Desde que se implementó el régimen de excepción tuvimos la Semana Santa más segura, el fin de año más seguro, eso permitió que el turismo aumentara en el país, tanto el turismo interno como el externo. Se han desarrollado en el país campeonatos mundiales de surf muy importantes que también le han dado otra cara a nuestro país y eso es debido a ese nivel de seguridad», ha dicho el ministro de la Defensa, René Merino Monroy. 

En 2023, El Salvador fue el cuarto país del mundo con mejor desempeño en el crecimiento de llegadas de turistas internacionales, según el Barómetro de Turismo Mundial de la Organización Mundial de Turismo (OMT). Para 2024, el Banco Central de Reserva proyecta que la economía salvadoreña crezca 4 %. También los exitosos resultados en seguridad garantizan que más estudiantes lleguen a las escuelas debido a que no deben preocuparse por los límites territoriales que existían antes por las maras. 

El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, ha dicho que por primera vez en la historia las autoridades se pusieron un paso por delante de la criminalidad.

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