Uno de los principales objetivos de la Asamblea Legislativa es trabajar por garantizar el bienestar de la población, y las dos últimas legislaturas (2021-2027), ambas con mayoría de diputados de Nuevas Ideas, agregaron a sus prioridades de trabajo la atención de las necesidades de los salvadoreños que residen en el exterior, en consonancia con las políticas del Gobierno del presidente Nayib Bukele es dicha área.

De acuerdo con Ana Figueroa, diputada de Nuevas Ideas y presidenta de la comisión de salvadoreños en el exterior, legislación y gobierno, desde el congreso «hemos venido impulsando una transformación profunda en la relación entre el Estado salvadoreño y nuestra diáspora».

Figueroa explicó que durante mucho tiempo los connacionales sostuvieron económicamente al país, con el envío de remesas que en ciertos años han llegado a representar el 28 % del PIB (Producto Interno Bruto); sin embargo, no siempre tuvieron una participación plena en la toma de decisiones nacionales.

«Lo que estamos construyendo ahora es precisamente una nueva visión de ciudadanía transnacional donde nuestros connacionales no solo son reconocidos por sus aportes económicos que han sido vitales para la economía de nuestro país, sino también como actores políticos, sociales y estratégicos para el desarrollo del Salvador», agregó la legisladora cian.

Una de las principales contribuciones en materia electoral que la Asamblea Legislativa ha hecho a favor de la diáspora es la implementación del voto electrónico, medida que permitió que 331,756 salvadoreños en el extranjero votaran en 2024.

«Esto marcó un antes y un después en la historia democrática del país, porque eliminó barreras históricas que durante años limitaron la participación política de nuestra diáspora. Además, es un referente y un precedente no solamente para nosotros como país, sino también para la región, porque hemos liderado en este tema y lo estamos institucionalizando para poder ampliar nuestra democracia», explicó Figueroa.

El último aporte fue la reforma al artículo 79 de la Constitución de la República, la cual permite la creación de una circunscripción para que la diáspora pueda elegir a sus propios diputados, representación que será de seis curules de acuerdo a las modificaciones realizadas a leyes secundarias vinculantes.

«La diáspora comenzará a tener voz propia en la construcción de leyes; por ejemplo, políticas públicas y decisiones nacionales, y esto es una profundización real de derechos políticos y un reconocimiento histórico a millones de salvadoreños que nunca dejaron de formar parte de este país», afirmó la diputada.

Pero el trabajo que el congreso hace en pro de la diáspora no se limita al ámbito político electoral, también se han impulsado medidas concretas para mejorar la calidad de atención y de vida, facilitando además su conexión con El Salvador.

Figueroa indicó que a través de la ley de movilidad humana «se establecieron beneficios importantes, como la posibilidad de regresar a casa y de traerse las cosas que ellos consideran más valiosas. Esto se conoce como menaje de casa».

Esto se logró a través de la creación de la Ley especial de beneficios y protección para la diáspora y personas en movilidad humana, que permite que los connacionales que quieran reestablecerse en El Salvador puedan traer hasta $100,000 en inmuebles, quedando exentos del pago de impuestos.

Una reforma aprobada a inicios de este año amplió el beneficio, exonerando los impuestos por el ingreso de herramientas e implementos de trabajo por hasta $100,000, para que los salvadoreños en el exterior puedan establecer su actividad laboral en territorio nacional.

La presidenta de la comisión de salvadoreños en el exterior reconoció el esfuerzo que han realizado los connacionales al trabajar durante muchos años, especializándose y generando empleos.

Por otra parte, la Asamblea aprobó más presupuesto para ampliar la red de consulados en el mundo; y contribuyó en la creación de Duicentros a fin de «brindar una atención más cercana, ágil y digna».

Esas acciones permiten que los connacionales puedan obtener su DUI en 20 o 30 minutos, lo que se traduce en ahorro de tiempo y recursos.

Para Figueroa, «esto es parte de una visión integral; es decir, reconocer que la diáspora no está lejos de El Salvador, sino que forma parte activa de nuestra nación, y precisamente por eso las reformas constitucionales no son un hecho aislado, sino la continuación lógica de esta política pública en la que hemos estado trabajando durante años. Hoy estamos construyendo un país donde la distancia geográfica ya no significa exclusión política».