La familia Márquez finaliza 2025 con la frente en alto y el pecho hinchado de orgullo. Tres de sus miembros se graduaron como bachilleres.
Rosa Isabel Márquez, de 41 años, cabeza de hogar, concluyó sus estudios de bachillerato en modalidad a distancia; además, sus dos hijos mayores, de 21 y 18 años, culminaron sus estudios regulares. Todos asistieron al Instituto Nacional Joaquín Ernesto Cárdenas (Injecar), en la ciudad de San Miguel.
Hace unos días, Rosa Isabel y Jónathan Levi (madre e hijo) recibieron sus títulos de bachiller general; mientras que Franklin Josué culminó sus estudios de bachillerato opción contador, luego de una pausa por motivos familiares.
Ambos jóvenes forman parte del programa de becas implementado por la Dirección de Integración e impulsado por el Gobierno de El Salvador.
«Como madre agradezco al presidente Nayib Bukele y al licenciado Alejandro Gutman por la oportunidad que nos están dando al aprovechar esta beca. Son cinco años para cada uno de mis hijos de estudiar en diferentes universidades privadas y es una ayuda para mí, como madre no hay palabras», afirmó Rosa.
En total, ella tiene cuatro hijos a quienes ha sacado adelante. Para cumplir sus roles de madre, proveedora y alumna hizo muchos sacrificios, al punto de tener cuatro trabajos.

Debido a sus compromisos se organizó para dedicarse a su emprendimiento servicio de limpieza en hogares con su propio horario. Suspendió sus estudios cuando cursaba primer año de bachillerato debido a un embarazo de alto riesgo. Casi 20 años después, Rosa Isabel regresó a las aulas en la modalidad flexible, que permite a los salvadoreños asistir a clases los fines de semana.
«No hay límites para seguir estudiando, y primeramente Dios dentro de tres años me veré realizada en una carrera como maestra de primera infancia y parvularia en la Universidad de El Salvador», comentó Rosa Isabel.
Los ojos de Franklin y Josué brillan de orgullo, ya que su madre les ha demostrado con el ejemplo que siempre se pueden superar «confiando en Dios» y dando su mayor esfuerzo.
«Estoy muy agradecido y alegre primeramente con Dios y con las personas que le han podido brindar la ayuda a mi mamá para que termine su bachillerato. Esta es una etapa que sinceramente a nivel personal es muy importante, porque solo una vez pasa en la vida, y la está terminando junto con nosotros», dijo Franklin.
Para Josué, recibir su título de bachiller en el mismo evento que su mamá es un hecho que quedará grabado en su corazón.
«Es un orgullo, es un sentimiento muy bonito verme vestido de saco junto a mi hermano, y ver a mi mamá con toga, es un logro muy grande, porque sé lo que ella ha vivido», mencionó.






