Durante 20 años, Óscar Armando Joya se ha dedicado a reparar calzado en Santa Rosa de Lima, La Unión. Este oficio le ha permitido sacar adelante a su familia, que reside en el cantón El Limón de la referida localidad.

Para dedicarse a este oficio, Óscar aprendió en un taller de calzado que funcionaba en San Miguel hace más de dos décadas, pero decidió enfocarse en la reparación, pues para fabricar calzado se requiere de maquinaria para hacer cortes y no tenía el capital para adquirirla.

«Cuando estaba aprendiendo a coser zapatos, me gustó mucho y es un trabajo que le tiene que gustar bastante para sentir aquella satisfacción y poderlo desempeñar, para no sentirse aburrido o estresado. Ahora aquí atendemos a todas las personas que quieren alguna reparación, ya sea de zapatos, cinchos, carteras o bolsos», aseguró Joya.

Pero en su mismo puesto, ubicado en la acera de una calle del centro de la ciudad limeña, este hombre desarrolla otras actividades que le permiten generar dinero. Cuando no está reparando calzado, está sobando o haciendo masajes relajantes o quiroprácticos.

Comentó que regularmente los lunes recibe a más personas que lo buscan para sobarse debido a alguna descompostura en el cuerpo. Asimismo, los principales clientes son hombres que sufren lesiones jugando los domingos, a quienes les regresa los huesos al lugar que les corresponde.

Óscar aseguró que su mejor publicidad para atraer clientes ha sido la recomendación de otras personas que han obtenido resultados favorables, ya sea porque las sobó o quedaron satisfechas con los trabajos de costura en el calzado.

«Aquí vienen bastantes personas a sobarse por cualquier tipo de descompostura del cuerpo; las más comunes son en rodilla, tobillo, brazos, manos y dedos, también se hacen masajes por hueso dislocado», comentó.

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Los masajes quiroprácticos y relajantes los aprendió de un amigo doctor, quien falleció y fue el que le brindó estos conocimientos, que ahora le permiten también ganarse la vida de manera honrada.

Óscar aseguró que mediante estos dos oficios está sacando adelante a su compañera de vida y a sus tres hijos; uno de ellos ya está estudiando en la universidad.

Este hombre trabaja de lunes a viernes en su puesto de reparación de calzado. Quienes requieran sus servicios, lo pueden encontrar desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde.