El vicepresidente de la república, Félix Ulloa, hizo un balance del trabajo realizado por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, desde el 1.° de junio de 2019 hasta la fecha. Recordó que desde ese año hasta 2021 el Ejecutivo no solo enfrentó una Asamblea Legislativa dominada por ARENA y el FMLN, sino también una Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que bloqueó su trabajo, principalmente durante la pandemia por COVID-19.
Ulloa destacó el alto respaldo que tiene el presidente Bukele por parte de la ciudadanía, como lo demuestran las recientes encuestas, y la visión de estadista del mandatario que ha permitido salirle al paso a retos y desafíos que se han presentado en este periodo, como es el hecho de enfrentar a las pandillas, al crimen organizado; y a la oposición política nacional e internacional conformada por medios de comunicación, partidos y ONG que constantemente atacan su gestión.
¿Qué evaluación hace de los seis años de gestión gubernamental con Nayib Bukele como presidente y usted vicepresidente en dos mandatos?
La evaluación de los seis años da un balance altamente positivo. Se ratifica el alto nivel de aceptación que tiene el presidente Bukele, como presidente de la república, con su liderazgo personal, y también su gestión con el Gobierno. Creo que el énfasis se hace en los éxitos en la política de seguridad, donde después de ser calificado como el país más violento del mundo, la capital mundial del homicidio, así nos llama un periódico inglés, hemos tenido una reducción a menos de dos asesinatos por cada 100,000 habitantes. Una cifra que nos coloca como el país más seguro de todo el hemisferio occidental, [posición] que antes la tenía Canadá.
La respuesta a esta política de seguridad y su éxito es el haber declarado la guerra contra las pandillas en 2022, y el haber mantenido el régimen de excepción, que como lo vemos en la última encuesta, tanto la de CID Gallup como de La Prensa Gráfica, tiene un nivel de aceptación aún mayor que la del presidente y su Gobierno. Porque el presidente obtiene un 85.2 % de aceptación y el régimen de excepción y la política de seguridad tienen más del 90 %. Eso quiere decir que personas que aún no están de acuerdo con la gestión del presidente sí apoyan la extensión del régimen de excepción y la política de seguridad.
Pero también habría que tener una lectura mucho más profunda sobre lo que han sido los seis años de gestión. Los dos primeros años fue una gestión que estuvo bloqueada por la Asamblea Legislativa y por una Sala de lo Constitucional nombrada por esa Asamblea que bloquearon todas las iniciativas del presidente y del Órgano Ejecutivo. Además, estuvimos en la pandemia que puso en pausa a todo el mundo. Entonces, fueron dos años en los que no pudimos cumplir con todo lo que se había prometido por estas razones, pero nos sirvió para que el pueblo despertara, tomara conciencia y pudiera expresarse en las elecciones de febrero de 2021, que es cuando el pueblo se expresa, como lo había hecho en 2019.
Si hacemos esa lectura, en 2019 más del 53 % de la población le dio la confianza al presidente Bukele. En 2021, habiendo observado todo lo que había sucedido en 2019 y 2020, el pueblo decidió generarle las condiciones de gobernabilidad, dándole una Asamblea Legislativa con una mayoría calificada que le permitió tomar las grandes decisiones. Ahí es donde creo yo que empieza la verdadera gestión del Gobierno; porque son cuatro años efectivamente en los que el presidente ha podido ir implementando las políticas públicas y cumpliendo las promesas que se le hizo al pueblo.
Del 1.° de mayo de 2021 al 1.° de junio de 2025 podemos ver toda la serie de logros que se han obtenido. Lo repito, el primero es en tema de seguridad, el segundo es el tema de educación, el tercero es el tema de salud, el cuarto son los temas grandes: obras de infraestructura que se han ido logrando; y así vamos contando otras grandes políticas que nos posicionan como el primer país de la región en captar el mayor número de turistas; por ejemplo, el año pasado llegamos a los cuatro millones de turistas.
¿Cuáles han sido los principales retos y desafíos en este periodo?
Han sido, por una parte, tener una narrativa totalmente en contra del presidente de parte de una orquestada campaña a escala internacional de grandes medios liberales que han hecho coro a las fuerzas opositoras salvadoreñas que no tienen espacio en El Salvador, que no pueden tener ningún eco, ninguna aceptación nacional. El dato mata el relato. Los datos de aquí son datos sólidos, el relato se ha ido cayendo poco a poco. Luego, tuvimos otros desafíos que son propios de un entorno internacional; la guerra en Ucrania, la guerra del Medio Oriente, que han sido condicionantes para que haya subida [de precios] de petróleo, para que se afectara la logística en el comercio internacional, la escasez de unos productos, como fertilizantes y granos.
Por suerte, la política del presidente Bukele ha sido de dar medidas antiinflacionarias que han permitido (aminorar) ese impacto que otros pueblos han recibido de manera muy fuerte en su canasta básica, en su economía nacional. Reducir los aranceles de más de 100 productos para que no encarezcan al momento de entrar al país y que el pueblo tenga acceso a ellos ha sido también otra de las medidas. Esa es la fase 1 del Plan Económico del presidente.
¿Cuáles serán las apuestas en seguridad y en educación en el corto y mediano plazo?
En el caso de educación, como lo dijo él, la política de construcción de Dos Escuelas por Día es una forma acelerada de compensar el déficit que ha tenido el país desde las épocas de la guerra y la posguerra; la desatención que hubo para toda la infraestructura educativa del país. A eso es lo que el presidente le está haciendo énfasis, y lo que él dijo también en el discurso que es importante, porque la educación que formalmente en nuestro país se iniciaba a los 6 o 7 años, cuando el niño entraba a la escuela y en ese momento que empezaba a existir formalmente el niño, ahora tiene una atención, un cuidado especial con los programas que dirige la primera dama (Gabriela de Bukele). Los CAPI que él los mencionó, que son los Centros de Atención a la Primera Infancia, es la primera aproximación del Estado a la población, porque la niñez, con la Ley Nacer con Cariño, Crecer Juntos y Amor Convertido en Alimento, esa trilogía jurídica, permite crear un ecosistema de protección al niño desde que está en el vientre de la madre hasta que se inserta a la escuela.
La oposición cuestiona la estrategia de seguridad, incluyendo la argumentación jurisprudencial, constitucional, del régimen de excepción ¿Cómo responder a esos argumentos?
La oposición, que en nuestro país no tiene mayor relevancia y que la población no le presta atención, tiene eco afuera del país, y afuera la gente no tiene los datos duros, la información sólida, repite lo que le mandan algunos de estos organismos vinculados a la oposición, y, sobre todo, a los medios tradicionales, que como sabemos tienen una agenda opositora. Y es lo que se puede llamar en términos propios y con toda responsabilidad, la prensa facciosa. Y facciosa es porque toma un partido contra el Gobierno, contra el presidente. Ser faccioso es pertenecer a una facción. Ellos son de la facción antigobierno, antibukele.
Ese entorno va a estar siempre criticando, lo que tenemos que hacer nosotros es seguir trabajando sin prestar atención a esas críticas, porque no tiene ninguna base en la que se fundamente, y peor aún no tiene ninguna propuesta alternativa, porque las oposiciones en un sistema democrático son importantes. Tenemos, primero, una oposición sin rumbo, perdida, sin agenda, sin voceros, sin líderes. Entonces, la oposición a El Salvador son los medios internacionales y las ONG internacionales. Esa es la oposición. Como son internacionales y como no tienen conciencia ni conocimiento de lo que pasa acá, no tienen propuesta. Yo quisiera que hubiera una oposición propositiva, seria y que pudiera dar opciones para poder mejorar nuestra gestión. Desafortunadamente no lo tenemos.
¿Para usted qué significa representar al país en nombre del presidente Bukele en cónclaves de diferente naturaleza, ya sean políticos o económicos?
Es un honor poder representar a nuestro país, hablar con la voz de El Salvador, tener la confianza del presidente Bukele para poder expresar en nombre de él, en nombre del Gobierno y en nombre de nuestro pueblo, cuál es nuestro sentir y pensar en los grandes temas. Hemos estado en varios foros económicos, el último fue en Dubái, donde pudimos presentar cuál era el estado de situación del país en estos momentos, y cuáles eran las apuestas al desarrollo económico, porque todo el mundo está pendiente ahora de que prácticamente hemos ganado la guerra a la violencia, a la delincuencia, al crimen organizado, a las pandillas.
¿Cuál es el segundo paso?, y el presidente lo había anunciado: si logramos el milagro de la seguridad, pues vamos por el milagro económico. He tenido la suerte de poder explicar en los foros económicos internacionales cuál es nuestra visión en ese sentido. Acabo de estar en el Foro Internacional Legal en San Petersburgo, Rusia, en el Foro Económico, en Dubái, y en el Vaticano con las exequias del Papa Francisco y la pontificación del nuevo Papa.
De cara a las próximas elecciones, ¿cómo evalúa el escenario?
La oposición, sobre todo la prensa opositora, se ha encargado de tratar de minimizar el papel de la Asamblea Legislativa. Una de las principales líneas de ataque es que es una Asamblea Legislativa alineada con el Ejecutivo y que llegan simplemente a aprobar las leyes que el Ejecutivo le envía. Pues yo no veo ahí dónde está el problema, porque la Asamblea es electa por el pueblo. El pueblo lo que quiere es que haya diputados que estén en sintonía con el Ejecutivo, porque si quisiera lo contrario, elegiría a los otros partidos. Recordemos que en las últimas elecciones se presentaron una gran cantidad de partidos.
Por ejemplo, el que fue partido gobernante, el FMLN, se presentó y no sacó ni un diputado. Eso no es culpa ni del presidente ni del partido de Gobierno, es simplemente el rechazo del pueblo a esos partidos. Es un Órgano Legislativo que está en consonancia con el Ejecutivo. No es que está sometido ni subordinado, porque eso sería no solo contra la Constitución, sino contra la concepción de un Estado de Derecho. Estar en coordinación y en armonía, la misma Constitución lo plantea. Si el pueblo hubiera visto que los diputados que eligió en 2021 estaban en contra del presidente, o no estaban haciendo lo que el pueblo esperaba, los hubiera cambiado en 2024. Pero, al contrario, les ratificó su mandato y les aumentó todavía la cuota de poder. O sea, la responsabilidad que yo veo es no fallarle al pueblo, que el pueblo siga teniendo confianza en sus diputados y que en 2027 ratifique la función legislativa en armonía con los planes del Ejecutivo.
Desde su perspectiva, ¿qué requiere el país en su futuro cercano para seguir dando un salto de calidad en todas las áreas y trascender como nación?
Tenemos que saber de dónde venimos, dónde estamos y para dónde vamos. Creo que los dos primeros puntos ya están clarísimos. Sabemos de dónde venimos: recibimos un país totalmente inviable, casi fallido, un estado de rodillas frente a la delincuencia, corrompido hasta los tuétanos. ¿Dónde estamos? Estamos en un país seguro, en un país en paz, en armonía social y apuntando al despegue económico. ¿Para dónde vamos? Se están planteando las grandes políticas públicas que van a llevar al país a ese desarrollo y a ese bienestar. Lo que vamos buscando es el bienestar de la población.
El servidor público es un servidor de la población y, como dijo el presidente, queremos dar un servicio público de calidad. Hacerlo de calidad, dijo, es que lo público tiene que ser igual o mejor que lo privado. Creando grandes obras de infraestructura que le den al país esa conectividad, como lo que estamos haciendo con el nuevo aeropuerto, los aeródromos, el puerto de La Unión, la ampliación del puerto de Acajutla, es decir, dando ese impulso con un músculo del Estado que le permita ser competitivo y generar el talento humano para que en la era digital en que ya nos estamos insertando nuestro país sea de los principales, de los más funcionales. Por eso es que los niños están siendo educados con nuevas tecnologías. Por eso es que el país ha creado toda esta arquitectura jurídica que está trayendo inversionistas en temas de innovación.






