Un tramo de la calle principal del caserío El Almendro en Huizúcar fue el punto de encuentro en el que muchos habitantes se reunieron para esperar que las autoridades anunciaran el rescate de los Hernández Melara, una familia que murió tras ser soterrados por un deslave provocado por las lluvias que afectaron al país en las últimas 24 horas.
Las víctimas son: Fátima Elizabeth Melara Hernández, 22 años, su hermana; Evelyn Magaly Hernández de, 15, el compañero de vida de Fátima, Billy Otoniel García Vásquez, de 21, sus hijos: Rosmery Gabriela Hernández Melara 4 y Jefferson Alexander Hernández Melara, de dos años.
El director del Cuerpo de Bomberos informó que la tragedia ocurrió a eso de las 2:00 de la mañana debido a la topografía del terreno inclinado, más la lluvia y la carga de árboles del sector.
Las primeros en conocer la tragedia fueron una tía y unas primas de Fátima y Evelyn, quienes regresaban de una vigilia en San Salvador. Martha Hernández tiene su casa a metros de donde vivían las víctimas, pero sus otras sobrinas tienen su vivienda cerca de donde residían los Hernández Melara.
La señora narró que una de las muchachas le gritó y pregunto si en su vivienda estaban la familia, a lo cual respondió que no. Agregó que bajaron corriendo y se encontraron con la casa soterrada.
«Ellas comenzaron a escarbar, alcanzaron a sacar a la niña de cuatro años, pero ya estaba casi muerta, todavía la niña [una nieta], le agarró la mano, se la apretó [la victima de 4 años] pero ya para morir porque como le había entrado el lodo y agua por la nariz y por la boca», dijo entre llantos la señora.
Una familia cristiana
Lo complicado para salir de La Pedrera y la falta de transporte de pasajeros no impedía a los Hernández Melara asistir a la iglesia Profética cada 15 días, es por eso que la familia será recordada por ser trabajadores y buenos cristianos, «fíjese que Fátima bajaba a la cancha a jugar con sus niños pequeños y siempre se le veía contenta y bien entregada a sus hijos, él muchacho de ella era bien trabajador y pues también asistían a una iglesia profética. Es una gran pérdida que el deslave se los llevó a todos de una sola vez», contó una conocida de las víctimas.






