Kelvin Danilo Mejía Quintanilla, de 20 años, cursa segundo año de Arquitectura en la Universidad Francisco Gavidia. Hasta hace unos meses eso era impensable, pues sus padres no tenían los recursos necesarios para pagarle la carrera.

Este joven, residente en el distrito de San Marcos, no se quedó de brazos cruzados y por consejo de su madre aplicó a las becas Dagoberto Gutiérrez.

«La verdad es que yo no podía pagar la universidad. Estaba en una situación bastante complicada, mi mamá me dijo: “mira las opciones que tienes”, y estaba la de aplicar al programa de becas», mencionó.

Kelvin explicó que en un primer momento que ría estudiar diseño gráfico, ya que es bueno dibujando, pero luego se decantó por la arquitectura, porque «me gustó».

Agregó que en el futuro se ve como empresario, un arquitecto independiente. Se sintió muy emocionado en el proceso de selección de la beca «pues no me la esperaba; ya no sabía qué hacer».

Una entrevista en su casa fue el último momento del proceso, pues le entregaron la carta de confirmación para seguir estudiando. Se lo mencionó a su madre vía telefónica, porque ella estaba trabajando, insistió varias veces para que lo atendiera.

«Le dije que me gané la beca y me hizo una videollamada. Fue bonita la reacción», detalló.

Kelvin afirmó: «Jamás perdí la esperanza, pero no tenía otra opción» y añadió: «Mi situación económica fue afectada por la pandemia, principalmente cuando mis papás se quedaron sin trabajo». Su padre distribuía calzado y su madre trabaja en un almacén. Su familia también resultó afectada por la delincuencia.

«Recuerdo una vez con mi papá, íbamos en el bus cuando nos rodearon unos sujetos y le quita ron el anillo de matrimonio», contó.

Estas condiciones han cambiado, afirmó, y hoy vive con su familia una realidad diferente y en paz. «Si pudiera aconsejar a otros jóvenes les diría que apliquen a este programa porque es bueno», expresó.

Lee tambiénBecario dedicará graduación a su padre