El vicepresidente de la república, Félix Ulloa, señaló en entrevista con «Diario El Salvador» que el proceso de modificaciones a la Carta Magna es necesario para establecer un nuevo orden político y económico, y modernizar, entre otros objetivos, el sistema electoral que el país mantuvo por décadas.

Dichas reformas son producto de una amplia consulta con diversos sectores, incluyendo a los salvadoreños en el exterior. Ulloa también señaló el erróneo papel que la oposición política sigue ejerciendo.

¿Cómo fortalecen a la democracia salvadoreña las últimas reformas realizadas a la Constitución de la República?
Todo proceso de reforma constitucional tiene un origen y una razón de ser. Tenemos una constitución vigente que fue promulgada en 1983, en los primeros años de la guerra civil; una constitución proclamada en la guerra, durante la guerra y con esa visión de la guerra. Las constituciones anteriores han surgido de hechos violentos, de golpes de Estado, insurrecciones; este es el primer esfuerzo que se ha hecho en el que un proceso de reforma constitucional se hace en periodo de paz, con tranquilidad y en plena consulta con la población. Las constituciones anteriores se reformaron y proclamaron sin tomar en cuenta la opinión de la población, eran pequeños grupos de poder militar, civil, económico que tomaban la decisión de reformar las constituciones. Ahora fue un proceso en el que se consultó a todos los sectores, todos fueron convocados y vino la gran mayoría; solo [no participaron] los que se autoexcluyeron, pero la convocatoria estuvo abierta para todo el mundo, y por primera vez se tomó en cuenta la opinión de los salvadoreños que viven en el exterior. Recibimos cerca de 4,000 aportes de salvadoreños residentes en 25 países alrededor del mundo.

¿Cuáles considera son ahora las reformas constitucionales más prioritarias para el país y por qué?
Prioritarias son todas, porque en todas necesitamos ir actualizando, modernizando el Estado, democratizando algunas instituciones y modernizando otras. Lo mismo con el modelo económico-social. En nuestro planteamiento estamos señalando la urgencia de que el modelo económico tenga que responder a los nuevos tiempos. Hay categorías ahora, en la economía digital sobre todo, que cuando se hizo la Constitución en 1983 ni siquiera se imaginaban. Urge hacer estas adecuaciones en el modelo político y económico y, por supuesto, en la modernización y democratización del Estado.

¿Qué impacto tendrán las últimas reformas constitucionales en las elecciones de 2027?
El primer impacto que tendremos es que habrá una elección presidencial anticipada, porque en la constitución, como estaba antes de esta reforma, el periodo presidencial era de cinco años. Con la actual reforma se recorta el periodo electoral, se anticipa la elección para 2027, y ese será el primer gran impacto; ver cuál es el nivel de apoyo y de respaldo que el presidente va a tener. Segundo, la conformación de un nuevo Órgano Legislativo; hoy por hoy el partido Nuevas Ideas mantiene esa súper mayoría legislativa que le ha permitido ir tomando decisiones para ir acompañando todas las iniciativas del gobierno y, a la vez, ir modernizando nuestro marco jurídico, porque ha permitido modificar la legislación penal y procesal penal para ganarle la batalla a las estructuras criminales. Ha tenido la visión de emitir más de 20 leyes de carácter económico para ir agilizando los procesos en el país, atraer y generar condiciones para mayor y mejor inversión extranjera; y, por otra parte, poner al país en la vanguardia de la economía digital. [En 2027] van a coincidir los tres años como un denominador común de las elecciones, porque va a haber renovación en el Órgano Legislativo, Órgano Ejecutivo y habrá renovación en un tercio de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Todo eso le dará armonía en los ciclos electorales a todo el Estado.

¿Cómo garantizar que las elecciones de 2027 sean un referente de transparencia y confianza ciudadana?
Una de las cosas que ha tenido El Salvador desde la postguerra ha sido poder presentarse ante la comunidad internacional con una autoridad electoral que ha permitido que las elecciones se desarrollen de manera limpia, transparente, justa y honesta; y que el ganador no tenga la sombra del fraude. No creo que esta sea la excepción. Al contrario, estamos permitiendo que la observación internacional y, sobre todo, que la participación de la población sea la que garantice la transparencia y seguridad de las elecciones. Uno de los plus que tiene este proceso electoral en la administración del presidente Nayib Bukele y la gobernanza que genera la fracción de Nuevas Ideas en la Asamblea Legislativa ha sido el abrirle a la diáspora la posibilidad de intervenir en la toma de grandes decisiones en el país a través de su voto. Nunca habíamos visto una participación tan alta en elecciones legislativas y presidenciales como en 2024, por varias razones. Cuando se aprobó el voto desde el exterior por primera vez en 2014 hubo un bloqueo de los dos partidos para que la diáspora no pudiera votar. ARENA tenía miedo de que la diáspora votara por el FMLN, y el FMLN tenía miedo de que la diáspora apoyara a ARENA. Fueron 4,000 los votos que se recibieron en 2014; y cinco años más tarde, en 2019, los dos partidos sabían por quién iba a votar la diáspora, porque todo el mundo había expresado apoyo al presidente Nayib Bukele. Entonces, bloquearon la participación poniéndole obstáculos a las personas que querían votar en el exterior; y la votación también fue pírrica, no llegó ni a 5,000 votos. ¿Qué hizo Nuevas Ideas como fracción mayoritaria?, abrir esas compuertas, permitir que la diáspora participara. Se permitió, incluso, que se votara con el pasaporte y tuvimos un registro electoral de casi un millón; participaron más de 330,000, que sigue siendo un récord mundial, porque otros países que tienen voto desde el exterior no han llegado, de manera comparativa, a tener los niveles de participación de los salvadoreños. Entonces, mayor transparencia, mayor participación y credibilidad no puede tener este proceso, porque los principales jueces y juzgadores son los propios votantes.

¿Qué lectura hace sobre el papel que está desempeñando la oposición política?
Tengo que decirlo con mucha pena, de no tener una oposición que permita al país tener ese contrabalance con propuestas que pudieran no solo mejorar las políticas públicas del actual gobierno, sino posiblemente entrar a corregir algunas de estas políticas; no encontramos en la oposición ninguna proposición, ninguna alternativa, y simplemente es criticar por criticar, no tienen argumentos, han perdido representatividad y al no tener ese respaldo del pueblo pierden el rumbo y se dedican a criticar sin ningún sentido. La ciudadanía salvadoreña no tiene un referente que le permita decir “vamos a cambiar de opinión, de liderazgo, de estilo”. Es una realidad que estamos viviendo ahora y que desde el gobierno nos debe servir para tener cuidado de que el tener toda esa responsabilidad y ese apoyo popular, además de ser un gran capital político, es una gran responsabilidad, porque tenemos que administrarlo de la manera más correcta y adecuada.

El contrapeso se genera en la oposición, pero esta dice «la responsabilidad es del Gobierno».


La responsabilidad del Ejecutivo es seguir gobernando bien, cumpliendo lo que prometimos, y eso es lo que en varias ocasiones hemos hablado con el presidente de la república, y él lo tiene totalmente claro. En una ocasión yo le preguntaba que con casi cuatro años de estar en el gobierno el ejercicio del poder desgasta, la gente empieza con altos niveles de aceptación, pero ya al primero, segundo y tercer año empieza a decaer, y en el caso del presidente Bukele era lo contrario. Entonces me dijo: “Nunca olvidemos para quién gobernamos”. Y como estamos gobernando para el pueblo, y le estamos cumpliendo las expectativas al puebo, vamos a seguir teniendo el apoyo del pueblo; incluso, va a ir creciendo ese apoyo del pueblo porque la gente va a ver que se le está cumpliendo lo que se le prometió. Eso es lo que genera una crítica más virulenta de una oposición que no tiene opciones y, algo más, porque nunca lo habíamos visto y ahora el presidente está consciente de eso: el coro de voces que se levantan desde afuera apoyando a esa oposición sin saber lo que pasa en el país. Por eso él dice: “Gobernamos, y nunca olvidemos que gobernamos para los salvadoreños”, y no para los medios facciosos de otros países o supuestos analistas de otros países que son los que mantienen la crítica. Insisto, la democracia tiene que ser fortalecida con la pluralidad de ideas, con la pluralidad de liderazgos para que pueda irse cada vez mejorando, y que vayan saliendo aquellas propuestas que tienen mayor coherencia, y que van más en sintonía con los intereses de la población.

Lee tambiénEl presidente Bukele anuncia compra de 21 bitcoins en aniversario de la Ley Bitcoin