La puesta en marcha del combate frontal a las pandillas por parte del Gobierno del presidente Nayib Bukele, a finales de marzo de 2022, llevó paz a todos los distritos de El Salvador, y El Paisnal, la cuna del beato Rutilio Grande, no fue la excepción. Sus habitantes afirman que desde 2023 la afluencia de los asistentes a conmemorar el martirio del religioso se incrementó, como resultado directo de la política de seguridad.
Cada 12 de marzo, los fieles abarrotan el casco urbano del distrito de San Salvador Norte para participar en las diversas actividades para recordar la entrega del padre Rutilio y sus compañeros, Nelson Lemus y Manuel Solórzano.
En el marco de la conmemoración se llevan a cabo misas, procesiones y proyecciones de documentales que subrayan el compromiso del beato con los más pobres y su incansable búsqueda de justicia.
El 22 de enero de 2022, Grande y sus compañeros fueron beatificados en San Salvador, donde fueron reconocidos como mártires de la fe.

Según los lugareños, en años anteriores solo participaban personas adultas debido al accionar de las pandillas; sin embargo, desde 2024, se presentó una alta afluencia de jóvenes que, sin la presencia de estructuras terroristas, se involucraron en las actividades con toda tranquilidad.
«Antes, incluso solo venía gente mayor. Digamos que la juventud no podía participar, no podía de repente entrar a alguna comunidad o venir a la actividad que se conmemoraba en ese momento porque la situación de las pandillas estaba complicada en el municipio», dijo el director distrital, José Marroquín.
Con la percepción de que hay un mayor involucramiento de jóvenes en la conmemoración está de acuerdo Blanca Alas Cruz Rivas, quien vende antojitos en las afueras de la parroquia San José, que también es la cuna y tumba de Grande y sus compañeros.
«El año pasado y este han venido bastantes grupos de adolescentes, de jóvenes, a quienes les interesa mucho la vida del padre Rutilio. Antes no era normal ver esa cantidad de muchachos, porque las personas tenían miedo de traerlos, ya que era un peligro ser joven […]. Era un poco menos o casi nulo verlos, quizá porque tenían miedo de salir», dijo Cruz Rivas.

Martha Guzmán es otra paisnaleña que ha notado que cada año llegan más jóvenes al pueblo para la conmemoración, y aclara que lo hacen sin temor a ser atacados por algún marero, debido a que la mayoría de los que delinquían ya fueron capturados en el marco del combate frontal a las pandillas.
«Como usted se dará cuenta, la historia se va enseñando y bastantes jóvenes han leído libros y todo eso sobre el padre Rutilio, la reseña histórica de él. Bastantes jóvenes se han unido a eso. Y como ya no representa un peligro el hecho de ser joven y venir aquí también a reunirse», afirma Guzmán.
MÁS COMERCIO
Los emprendedores de El Paisnal agradecen la implementación de la política de seguridad, que ha llevado total tranquilidad a su distrito y que, como consecuencia, ha provocado un aumento en sus ventas por el incremento de fieles a la conmemoración o a visitar las reliquias del beato en la parroquia San José.
Cruz Rivas reconoce que las ventas diarias han crecido, además trabaja sin temor a ningún ataque pandilleril. «Nosotros nos sentimos bien porque ya trabajamos sin miedo, vamos a comprar y salimos sin temor, porque ya no hay pandilleros en la zona», dice.

Por su parte, Guzmán asegura que realiza sus actividades con toda tranquilidad, y comenta que por el buen clima de seguridad extendieron los horarios en su venta de hamburguesas y tortas en el centro del distrito.
«A pesar de que el casco del pueblito es pequeño, las ventas han aumentado porque ya la gente sale más, algo que antes era difícil […]. A pesar de que en el centro del pueblo no estaba complicado por las maras, uno no dejaba de sentir el miedito. Gracias a Dios eso mejoró y ahora hasta cerramos más noche porque nos sentimos seguros», confirmó la comerciante.
LIBERTAD PARA TRANSITAR Y TRABAJAR
Desde hace más de un año, Felipe Polanco ofrece viajes en mototaxi a diferentes partes de El Paisnal. Él cuenta que tomó la decisión de ofrecer el servicio porque ya no había ningún peligro de recorrer el distrito completamente.
«Ahora me puedo ir a meter a todos lados. Cada día voy a lugares a los que nunca había ido antes por la situación de inseguridad que se vivía. Yo me beneficio de todo eso porque llevo más dinero para la casa y también las personas se benefician que uno les haga el viaje a lugares lejanos», detalla.
El mototaxista manifiesta que desempeña sus labores en paz y con la confianza de que al final de la jornada volverá a su casa sin ser víctima de delitos. «Las medidas de seguridad me parecen perfectas porque uno puede tener la libertad de ir a donde quiera. Yo me siento bien, pues, a la larga, como le digo, me va mejor en mi trabajo», afirmó.






