La representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en El Salvador, Laura Almirall, reconoció el esfuerzo del país por promover la atención integral de los extranjeros con solicitudes de asilo y refugio, quienes exponen su vida en sus países de origen por la violencia, persecución o guerras.

Durante un encuentro con la canciller, Alexandra Hill Tinoco, el 19 de marzo, Almirall señaló el compromiso de El Salvador por velar por los derechos de los migrantes. «Expreso mi agradecimiento por el liderazgo de la canciller y los logros en poco tiempo. Han sido una inspiración para la región», dijo Almirall.

El Salvador es uno de los países que ofrecen protección a los extranjeros en diferentes casos, uniendo esfuerzos con entidades internacionales. En 2019 registraron a 33 personas con solicitudes de asilo pendientes de resolución, mientras que reportaron a 52 refugiados.

El informe «Tendencias globales, desplazamiento forzado en 2019», de Acnur, indica que, entre 2016 y 2019, Centroamérica y Venezuela presentaron 1.6 millones de solicitudes de asilo en todo el continente, en comparación con las 220,000 que se registraron entre 2010 y 2015.

De acuerdo con el documento, América se convirtió en el mayor receptor de solicitudes de asilo en todo el mundo en 2019.

La ministra Tinoco atribuyó el fortalecimiento de las acciones en El Salvador a cuando se mantuvo la presidencia pro témpore del Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), en 2020.

Esta es una iniciativa para dar respuesta a los refugiados. El país se sumó en 2019. «Hemos fortalecido el trabajo desde la cancillería en diferentes áreas de atención y colaboración. Esto se reflejó mientras tuvimos la presidencia del MIRPS», reiteró.

Otros países que conforman el MIRPS son Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Panamá.

El informe también reveló que a finales de 2018 hubo un total de 353,000 personas refugiadas y solicitantes de asilo procedentes de los países del Norte de Centroamérica y 245,000 personas desplazadas internas en Honduras y El Salvador.