Costa de Marfil, que acaba de albergar la conferencia internacional «NewSpace Africa», organizada por la Unión Africana (UA), anunció en ese marco la creación de su agencia espacial y el lanzamiento del primer nanosatélite marfileño de aquí a 2024.

A mediados de abril, Kenia puso en órbita su primer satélite operativo con un cohete de la compañía SpaceX, que despegó de California, en Estados Unidos.

Esos países siguen a los pioneros del continente africano en la materia, que son Sudáfrica, Nigeria, Argelia y Egipto, primer país que envió un satélite al espacio en 1998.

Según el coordinador del programa espacial de la UA, Tidiane Ouattara, «unos quince países africanos tienen una agencia espacial» y «todos» los países del continente «tienen al menos una institución que trabaja con al menos un servicio ligado a lo espacial».

Creado en 2016, el programa espacial africano opera desde la sede de la UA en Adís Abeba y adoptó el estatuto de la creación de una agencia espacial africana en 2018 que tendrá como sede El Cairo.

«Los Estados africanos se dieron cuenta (…) de que los instrumentos espaciales son una oportunidad» para responder a los retos capitales que tiene el continente, señala Tidiane Ouattara.

Lee tambiénOMS levanta la alerta máxima por la pandemia de COVID-19

Lucha antiyihadista
El espacio es, por ejemplo, «el mejor instrumento actual para la lucha contra el terrorismo», precisa, pues las observaciones satelitales «facilitan el seguimiento» de los miembros de los grupos armados yihadistas.

El yihadismo desestabilizó varios Estados africanos. Grupos armados relacionados con Al Qaida y el Estado Islámico causaron miles de muertos en el Sahel desde hace al menos 10 años, pero actúan también en Somalia y Mozambique y preocupan a la comunidad internacional.

La industria espacial puede también beneficiar a la agricultura, «pilar del desarrollo» del continente, según Mamadou Sarr, director de la Organización regional africana de comunicación por satélite (Rascom).

Según cifras de la ONU, el 48% de la población africana vive de la agricultura, y el continente cuenta con el 65% de tierras arables no cultivadas en el mundo, según el Banco Africano de Desarrollo (BAD) que considera que «hacia 2050» se requerirá «alimentar a 9.000 millones de personas».

La observación satelital mejoraría la explotación de las tierras al informar sobre las partes del campo aptas para cultivar, y facilitaría a los agricultores «calcular su producción», con «años» de avance para «posicionarse en el mercado internacional», afirma Tidiane Ouattara.

Es «lo que hacen Estados Unidos y Canadá» con el trigo, dice.

Pero para mejorar la conectividad de África, en particular en las zonas rurales, los cables submarinos instalados alrededor del continente no son suficientes cuando «los satélites cubren zonas más amplias que los cables», subraya Mamadou Sarr.

Las imágenes satelitales pueden también facilitar el estudio de la calidad del agua, vector de enfermedades, para prevenir las contaminaciones y captar los barcos responsables de la sobrepesca en las costas africanas.

Falta de medios
Si la eficacia de la industria espacial está comprobada, la falta de medios financieros frena todavía a los Estados africanos, que representan a la mayoría de los 46 países menos avanzados en el mundo, según la ONU.

Sin embargo, «el espacio ya no cuesta tan caro», afirma Tidiane Ouattara, gracias a la nanotecnología y a los pequeños satélites.

«Fabricados por ingenieros en las universidades», su costo de producción se sitúa entre 50.000 y 100.000 dólares, precisa.

La inversión espacial no es solo accesible sino rentable.

Según un estudio de la UA realizado en 2019, el mercado del espacio en el continente generará 20.000 millones de dólares en 2024 y beneficiará a empresas extranjeras poseedoras de medios de comunicación.

«Los africanos consumen muchos productos espaciales, y nosotros somos más de 1.000 millones», indica Tidiane Ouattara.

«La gente utiliza la comunicación satelital por todas partes», por medio de «la telefonía celular, la televisión, la radio, la telemedicina».

Las empresas se enriquecen también vendiendo datos satelitales a los Estados africanos que carecen de ellos, pero no ponen a nuestra disposición lo queremos» y a veces piden «precios exorbitantes», añade el experto.