Gran parte de Asia ya está afectada por la crisis energética desatada por la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel en contra de Irán. Filipinas decretó ayer «emergencia energética», mientras Corea del Sur está imponiendo una campaña nacional de ahorro de energía que impacta a todo el país. Incluso, estas naciones ya optan por aumentar el uso de carbón contaminante ante la escasez energética y los altos precios.
QatarEnergy, la empresa estatal catarí clave en el suministro mundial de gas, cuya producción se ha visto afectada durante la guerra por ataques a sus instalaciones, declaró «fuerza mayor durante un máximo de cinco años» en algunos contratos de gas natural licuado (GNL) a largo plazo, afectando directamente a China, Corea del Sur, Italia y Bélgica.
«Se declara el estadio de emergencia energética nacional a causa del actual conflicto en Oriente Medio, y el peligro inminente que plantea para la disponibilidad y estabilidad del suministro de energía en el país», señaló el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, en una orden ejecutiva.
Filipinas, de 116 millones de habitantes, se está viendo afectada con frecuencia por apagones y depende mucho de la importación de hidrocarburos para mantener sus plantas de energía en funcionamiento. Sus costes energéticos son de los más elevados de la región.
Antes del anuncio del presidente, la secretaria de Energía, Sharon Garin, había indicado que el país intentará impulsar la producción de electricidad a través de sus plantas de carbón.
Actualmente, alrededor del 60 % de la electricidad que se genera en el país proviene del carbón.
Según dijo Garin a la prensa, el precio del GNL se ha disparado, por lo que el país podría verse forzado «temporalmente» a recurrir aún más al carbón, una fuente de energía que genera grandes emisiones de carbono.
«Hemos hablado con las compañías, con las plantas de carbón, para comprobar cuánto pueden aumentar su producción», explicó Garin, que precisó que esta «medida temporal» podría ponerse en marcha el 1 de abril como muy pronto.
«Si logramos implementar esto, al menos podremos frenar las subidas de los precios de la electricidad provocadas por la guerra en Oriente Medio», agregó.
Por su parte, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, instó a lanzar una campaña nacional de ahorro energético ante los riesgos que enfrenta el suministro de petróleo y gas.
El ministro de Energía, Kim Sung-whan, explicó durante una reunión de gabinete que las restricciones al uso de vehículos privados se mantienen por ahora como voluntarias, aunque advirtió que podrían endurecerse si se eleva el nivel de alerta energética.
El gobierno llamó a la población a adoptar una docena de medidas de ahorro, entre ellas reducir el tiempo de las duchas, cargar teléfonos y vehículos eléctricos durante el día y concentrar el uso de electrodomésticos como lavadoras y aspiradoras durante el fin de semana.
Asimismo, las autoridades solicitarán a las 50 empresas con mayor consumo de petróleo que disminuyan su uso y promoverán la flexibilización de horarios laborales para reducir la demanda energética.
En paralelo, Kim indicó que Seúl reactivará cinco reactores nucleares antes de mayo, relajará las restricciones a las centrales de carbón y reforzará el desarrollo de energías renovables con el objetivo de reducir la dependencia del GNL. También se evalúa extender la vida útil de tres plantas de carbón previstas para cerrar este año.
Según el ministro, este ajuste en la matriz energética permitiría ahorrar hasta 14,000 toneladas, equivalente a cerca del 20 % del consumo diario promedio de GNL del país, estimado en 69,000 toneladas destinadas a la generación eléctrica.
Más de 80 % del crudo y del GNL que pasa por el estrecho de Ormuz, bloqueado por el conflicto, va a Asia, según la Administración de Información de Energía estadounidense.
Pakistán, India y Bangladés importan GNL de Qatar, que anunció la semana pasada la reducción de 17 % de su capacidad exportadora por los ataques iraníes.
La vulnerabilidad de Asia se debe en parte a su dependencia del GNL, promovido como «combustible de transición», una opción menos contaminante que el carbón mientras los países avanzan hacia la energía renovable.
En los últimos días, los ataques iraníes dañaron dos plantas cataríes de producción de GNL, con una capacidad total de producción de 12.8 millones de toneladas anuales (MTPA), lo que representa aproximadamente el 17 % de las exportaciones de Qatar.
Al-Kaabi, ministro de Estado para Asuntos Energéticos de Qatar y CEO de QatarEnergy, declaró que la empresa no podrá cumplir contratos. «Los daños sufridos por las instalaciones de GNL tardarán entre tres y cinco años en repararse. El impacto recae sobre China, Corea del Sur, Italia y Bélgica. Esto significa que nos veremos obligados a declarar fuerza mayor durante un máximo de cinco años», dijo.






