El presidente Donald Trump impuso como plazo límite esta noche para que las autoridades iraníes vuelvan a abrir el estrecho de Ormuz, paso clave de la región del Golfo, y una vía marítima por donde transitaba un 20 % de las exportaciones de petróleo antes de la guerra.

«Todo el país podría ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría muy bien ser la de mañana (martes)», afirmó ayer el mandatario en una rueda de prensa. Después, dijo que Estados Unidos puede arrasar todos los puentes y plantas energéticas en «cuatro horas».

Un día antes de que expire el plazo, Israel bombardeó dos complejos petroquímicos iraníes, entre ellos la mayor instalación gasística del país, una operación que, según el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, supuso un «duro golpe económico» para la república islámica.

Ni Trump ni Irán dieron precisiones sobre la propuesta, pero antes de la declaración del mandatario estadounidense, el portavoz del ejército iraní, Mohamad Akraminia, afirmó que su país continuará la guerra mientras las autoridades políticas «lo consideren oportuno».

El conflicto, desencadenado el 28 de febrero por un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha causado miles de muertos y provocado una escalada de los precios del petróleo que sacudió la economía mundial.

Irán prometió represalias «más devastadora» si Trump lleva a cabo su amenaza de destruir puentes y centrales eléctricas iraníes.

Ante las amenazas de que Estados Unidos pueda atacar infraestructuras civiles, el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, denunció posibles «crímenes de guerra».

Trump desestimó las advertencias de que atacar infraestructuras civiles sea contrario al derecho internacional.

«No estoy preocupado por ello. Lo que es un crimen de guerra es permitir a un país enfermo, con líderes dementes, poseer un arma nuclear», declaró a periodistas en la Casa Blanca.

Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, afirmaron el lunes que un ataque israelí mató al amanecer a su jefe de inteligencia, el general Majid Jademi, y prometieron represalias en el marco de su operación «Venganza aplastante».

Sin esperar, Israel afirmó haber golpeado el complejo petroquímico de South Pars, situado en Asaluyeh, en la costa del Golfo, donde los medios locales informaron de múltiples explosiones.

A mediados de marzo, Israel ya había atacado las instalaciones de South Pars, la reserva de gas conocida más grande del mundo.

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