Belén volvió a tener el miércoles una Navidad festiva tras dos años ensombrecidos por la guerra en Gaza, mientras a miles de kilómetros el papa León XIV celebró en el Vaticano la primera misa de Nochebuena de su pontificado.
Bajo el oro de la basílica de San Pedro de Roma y ante cardenales, obispos, diplomáticos y unos 6.000 fieles, el líder de la Iglesia católica transmitió en su homilía un mensaje de «caridad y esperanza» frente a los excesos de una «economía distorsionada».
El pontífice renovará el jueves, al pronunciar su bendición «Urbi et Orbi», sus llamamientos a la paz. El martes por la noche pidió una tregua de un día por Navidad en todo el mundo, lamentando que Rusia parezca haber rechazado la petición referida al conflicto con Ucrania.
En Belén, ciudad bíblica donde nació Jesucristo, las celebraciones navideñas de los dos últimos años habían estado opacadas por el devastador conflicto en Gaza, desencadenado por el ataque sin precedentes contra Israel del movimiento islamista palestino Hamás el 7 de octubre de 2023.
Pero el miércoles las celebraciones volvieron con fuerza en esa ciudad de Cisjordania ocupada, mientras se mantiene una frágil tregua en la Franja, donde cientos de miles de habitantes afrontan el invierno y la lluvia en precarias carpas.

Cientos de feligreses participaron en el desfile del grupo scout salesiano por la estrecha calle de la Estrella de Belén.
«Se siente que la Navidad llegó de verdad», se alegró Milagros Anstas, de 17 años, con su uniforme azul y amarillo. «Es un día lleno de alegría, porque antes no podíamos celebrar debido a la guerra», declaró.
Cristianos de todas las edades se dirigieron a la céntrica Plaza del Pesebre, donde espectadores se asomaban desde los balcones del edificio municipal para observar las celebraciones y escuchar los villancicos.
Un imponente árbol de Navidad, decorado con adornos rojos y dorados, brillaba junto a la Iglesia de la Natividad, basílica que data del siglo IV y fue construida sobre una gruta donde los cristianos creen que Jesús nació hace más de 2.000 años.
Belén había optado por reducir las celebraciones navideñas mientras la guerra asoló Gaza, territorio costero palestino geográficamente separado de Cisjordania por Israel.






