Una innovadora tecnología basada en el uso de cabello humano como barrera para contener la contaminación por petróleo y residuos comenzó a aplicarse por primera vez en un entorno natural en Brasil, en la Bahía de Guanabara, uno de los principales ecosistemas costeros del país.
La iniciativa se desarrolla en la ensenada de Bom Jesus, en la Isla del Fundão, en la zona norte de Río de Janeiro, donde fueron instaladas barreras flotantes de unos 300 metros equipadas con estos dispositivos.
Los mecanismos consisten en rollos de cabello envueltos en mallas de algodón, acoplados a estructuras ya existentes para retener basura flotante, que ahora también permiten absorber contaminantes oleosos, en un avance para la protección ambiental del área.
Según la organización Fiotrar, que lidera el proyecto, 1 gramo de cabello puede absorber hasta 5 gramos de petróleo, lo que convierte este material en una alternativa eficiente, de bajo costo y sostenible para combatir la polución hídrica, y preservar los manglares que se ubican en la Bahía de Guanabara.

El cabello utilizado proviene de donaciones recolectadas por Fiotrar, que tradicionalmente lo emplea para la confección de pelucas destinadas a pacientes con cáncer, otorgando un nuevo uso a un recurso que de otro modo sería descartado.
«Tras un largo proceso para transformar una idea en una solución práctica, alcanzar esta etapa implica demostrar en la realidad que es posible combinar ciencia, sostenibilidad e impacto social de manera tangible», expresó a la estatal «Agencia Brasil» la directora de Fiotrar, Caroline Carvalho.
De igual forma, Suzana Vinzon, coordinadora de la organización Orla Sem Lixo Transforma (que también forma parte del proyecto), explicó que esta es la primera aplicación de esta tecnología en condiciones reales en el país, tras un ciclo de pruebas de un año, con el objetivo de adaptarla a las condiciones específicas de la Bahía de Guanabara y optimizar su desempeño en el entorno local.
La especialista en conservación de la biodiversidad de la Fundación Grupo Boticário, la oceanógrafa Liziane Alberti, resaltó que la iniciativa demuestra cómo distintas soluciones pueden complementarse para enfrentar desafíos ambientales complejos como la contaminación marina.
«Tras un largo proceso para transformar una idea en una solución práctica, alcanzar esta etapa implica demostrar en la realidad que es posible combinar ciencia, sostenibilidad e impacto social de manera tangible».
Caroline Carvalho, directora de Fiotrar






