Ubicado en la famosa avenida Valiasr, el local había acogido eventos en los que se difundía música que «favorecía comportamientos anormales», indicó la agencia local Fars.
Un breve video sin sonido difundido por la agencia Tasnim muestra una sala abarrotada donde unos músicos tocan la guitarra, mientras los clientes asienten con la cabeza al ritmo de la música.
Las autoridades iraníes llevan a cabo regularmente redadas y detenciones dirigidas contra distintos tipos de concentraciones, en particular conciertos de rock y de heavy metal, a los que acusan de promover el «satanismo».
La república islámica reprime las actividades que consideran contrarias a los valores islámicos o marcados por influencias occidentales.






