Noboa, empresario de 37 años y autoproclamado de centroizquierda, obtuvo una diferencia de apenas 16.746 sufragios sobre González, abogada de 47 años y delfina del expresidente socialista Rafael Correa (2007-2017).
Ambos, que el domingo por la noche participarán en el debate obligatorio del Consejo Electoral de cara al balotaje, captaron el 88,17% de los casi 10,3 millones de votos válidos que se repartieron los 16 candidatos, algo sin precedentes en la historia nacional.
El sábado, el gobernante denunció que un miembro de su partido Acción Democrática Nacional (ADN) fue asesinado en Canuto (suroeste), un pequeño pueblo costero de donde es oriunda González.
Más de 30 políticos, autoridades judiciales y periodistas han sido asesinados desde 2023 en Ecuador, incluido el presidenciable Fernando Villavicencio (centro), baleado al salir de un mitin en Quito antes de la primera vuelta de los comicios anticipados de ese año, en los que Noboa fue elegido para 18 meses.
Lucha codo a codo
La contienda electoral se avizora muy reñida, en medio de la violencia de organizaciones locales con nexos con cárteles internacionales como los mexicanos Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
«Es un panorama muy complejo el que vive el Ecuador. El país está tomado por la violencia de estas bandas que vienen del narco y el crimen organizado internacional», dijo a la AFP el analista Leonardo Laso.

Agregó que «la campaña es compleja, es difícil. Los votos están ocupados en gran mayoría (por Noboa y González) y la pelea de lo que queda va a ser muy dura».
«Esto va a ser un foto finish, una pelea voto a voto», expresó Laso a tres semanas de la elección que definirá quién gobernará durante los próximos cuatro años a la nación, que también enfrenta una crisis económica.
En la primera vuelta electoral, el líder indígena de izquierda Leonidas Iza se ubicó tercero con 5,25% de los sufragios y la ambientalista y dura anticorreísta Andrea González Nader cuarta con 2,69%.
Esos votos «en gran medida son los que van a decidir la elección», señaló Laso.
La mayor organización de pueblos originarios (Conaie), encabezada por Iza, y otras organizaciones de izquierda resolvieron apoyar a Luisa González, aunque no todos los sufragantes están de acuerdo porque «no es que el voto indígena obedece al pronunciamiento» de su jefe.






