Estados Unidos inculpó este miércoles al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas en 1996, la primera vez que un alto cargo del régimen comunista es acusado ante la justicia de su país vecino y enemigo.
Castro está acusado de asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave, por la muerte de cuatro personas.
Estos cargos suponen una nueva vuelta de tuerca en la gran presión que ejerce Washington sobre la isla comunista, sometida a un embargo desde 1962 y ahora devastada por una gravísima crisis económica.

Raúl Castro, de 94 años en la actualidad, era en 1996 ministro de Defensa.
«Se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba», escribió en X el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
Estados Unidos «no olvida a sus ciudadanos», proclamó el fiscal general, Todd Blanche. Washington espera que Castro acabe entre rejas, añadió.

Una oferta de paz
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, había ofrecido horas antes una «nueva relación» entre su país y Cuba, que «tiene que ser directamente con ustedes, el pueblo cubano», sostuvo.
«La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos, es porque quienes controlan su país, han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo», esgrimió Rubio.
EE. UU. ofrece $100 millones en alimentos y medicinas que deben ser distribuidos directamente a los cubanos por la Iglesia Católica u otra entidad apolítica.






