El gobierno de Colombia retomó el miércoles operaciones militares con bombardeos para desplegar tropas en el suroeste del país en su ofensiva contra disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tras el ataque con dron que el martes causó la muerte de un niño de 10 años y seis heridos, en el departamento del Cauca. 

«El joven Dylan fue asesinado producto del lanzamiento de granadas con los drones que han venido atacando las tropas en el Cañón del Micay», en el departamento del Cauca (oeste), indicó el general del Ejército Federico Mejía en un video divulgado en la red social X.

Se trata del primer muerto en un ataque con dron en Colombia, indicó a la AFP un encargado de prensa del Ministerio de Defensa, que responsabilizó a una facción de las disidencias de las FARC.

«Hubo bombardeos para facilitar la llegada al territorio de soldados», informó la tarde del miércoles en declaraciones a medios locales el ministro de Defensa, Iván Velásquez. 

«No hubo bombardeos contra objetivos humanos. Los bombardeos se realizaron para garantizar la seguridad frente a la gran posibilidad de la existencia de minas y artefactos explosivos», afirmó. 

Con esto, la fuerza pública retomó los bombardeos que no se habían utilizado en los casi dos años de gobierno del primer presidente izquierdista del país, Gustavo Petro, que sostiene diálogos con guerrillas y pandillas en su búsqueda de la «paz total». 

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