El papa León XIV comenzó ayer una visita oficial de siete días a España, la primera de un pontífice en ese país en 15 años, con una agenda centrada en la paz, la migración, la solidaridad y la atención a las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia católica.
El pontífice arribó al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde fue recibido por el rey Felipe VI, la reina Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Posteriormente participó en una ceremonia oficial en el Palacio Real de Madrid.
Durante su primer discurso, León XIV agradeció a España su «fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo» y destacó el papel que desempeña en la promoción de la paz y la solidaridad entre los pueblos.
Antes de aterrizar en Madrid, el papa se refirió a los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia y los calificó de «una llaga todavía abierta».
Asimismo, reiteró la necesidad de acompañar a las víctimas y fortalecer los mecanismos de prevención y transparencia. La visita también estará marcada por encuentros con jóvenes, migrantes, representantes de organizaciones sociales y miembros de la Iglesia española.
Además, el pontífice prevé reunirse con víctimas de abusos sexuales, en el marco de los esfuerzos impulsados por la Iglesia y las autoridades españolas para atender esta problemática.
Durante su estancia, León XIV visitará Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, donde presidirá celebraciones litúrgicas multitudinarias y se reunirá con diversos sectores de la sociedad.
Al dar la bienvenida al pontífice, el rey Felipe VI destacó «la claridad y firmeza» con la que León XIV ha abordado el tema de los abusos sexuales, uno de los principales desafíos que enfrenta la Iglesia católica. La visita concluirá el 12 de junio y es considerada uno de los acontecimientos religiosos y sociales más importantes del año en España.






