El despliegue de policías y soldados para dar seguridad en los 14 departamentos de El Salvador, las mejoras en la infraestructura y el manejo de la pandemia por la COVID-19 motivan al empresario salvadoreño Wálter Márquez a retornar a su país para invertir en proyectos habitacionales o en construcción, a los que se dedica desde 1998 en Washington D. C., Estados Unidos.

Para el connacional es un alivio que la «señora de su pueblo en Jiquilisco, Usulután» ya no tenga que pagar la renta a las pandillas como en años anteriores.

El 90 % de sus construcciones han sido hospitales en Washington.

«Hoy podemos decir que valió la pena apoyar al presidente Nayib Bukele cuando lo necesitó», admitió, quien lo conoció cuando el mandatario fungía como alcalde de San Salvador (2015- 2018).

El salvadoreño también está de acuerdo con el régimen de excepción, que se aplica en el país desde finales de marzo y que fue prorrogado por cuarta vez el 19 de julio para combatir la delincuencia generada por las pandillas, argumentan el Gobierno y la Asamblea Legislativa.

«Con la seguridad que impulsa el Gobierno, mi sueño es regresar a mi país. Me gustó cómo se manejó la pandemia, y lo mejor que ha hecho es promover el régimen de excepción», dijo Márquez.

Edificaciones. La empresa del connacional ha sido contratada por grandes compañías estadounidenses como Johnson & Johnson.

El empresario es propietario de Congratulations Construction Inc. desde hace 14 años.

Su equipo, de 60 integrantes de origen salvadoreño, guatemalteco, mexicano, hondureño, ecuatoriano y boliviano, se desempeñó en la construcción de habitaciones en los hospitales durante la pandemia, ya que fue contratado por Johns Hopkins Medicine, una compañía de salud global integral de $8,000 millones y uno de los sistemas de salud y atención médica líderes en Estados Unidos.

El Hospital Johns Hopkins, inaugurado en 1889, ocupó el tercer lugar en la encuesta anual de los mejores hospitales en Estados Unidos 2020-2021 llevada a cabo por la revista «U. S. News & World Report».

Además, trabaja en los hospitales de la empresa Johnson & Johnson, fabricante de dispositivos médicos, productos farmacéuticos y de cuidado personal.

Su principal rubro son los hospitales, con un 90 %, pero también construye condominios o apartamentos para las universidades.

Su fuerte son los trabajos con metales exteriores e interiores y ha edificado edificios de 14 y 15 pisos.

El salvadoreño espera heredar su negocio a su hijo de 10 años y desea que conozca El Salvador a futuro.

El trabajo arduo, la disciplina y la disposición fueron las claves de éxito para el salvadoreño, que llegó hace 24 años a Estados Unidos de manera irregular.

Su padre prestó a una agencia 7,000 colones para cruzar la frontera, por lo que al llegar al país norteamericano tuvo que trabajar para cancelar esa deud,a que se le duplicó en 14,000 colones por los intereses.

Actualmente vive en Washington junto con sus ocho hermanos y dos padres como residentes.

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El salvadoreño ha sido otra de las familias afectadas por la inflación de 9.1% en junio, la cifra más alta en cuatro décadas en Estados Unidos.

El gasto de combustible de una semana se duplicó a $200, al igual que su canasta básica, con $100.

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