«¿El regreso a la calma será duradero? Seré prudente, pero el pico que hemos visto en los últimos días ya ha pasado», dijo Macron al inicio de la reunión con los regidores, a quienes expresó su «apoyo» y «reconocimiento» por su «acción».

El encuentro se produce cuando parece confirmarse una desescalada. En la noche del lunes al martes, las fuerzas de seguridad detuvieron a 72 personas, hubo 24 edificios dañados y 159 autos incendiados, pero ningún agente herido, según las autoridades.

Los disturbios estallaron el martes por la noche tras la muerte de Nahel, un joven de 17 años a quien un policía disparó a quemarropa durante un control de tránsito en este suburbio de París. Un vídeo captó el momento del drama.

Desde entonces, se incendiaron comisarías, escuelas y ayuntamientos, se saquearon tiendas y se lanzaron cohetes a las fuerzas de seguridad, en respuesta a un drama que relanzó el recurrente debate sobre la violencia policial.

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Y el ataque con un coche durante el fin de semana al domicilio del alcalde de Haÿ-les-Roses (al sur de París), el derechista Vincent Jeanbrun, también puso de relieve la creciente violencia que enfrentan los representantes públicos.

Pero el análisis de los hechos y la respuesta se anuncia complicados. La derecha y la ultraderecha piden mano dura contra los disturbios, pero la oposición de izquierda apunta también al polémico papel de la policía en los suburbios.

Las primeras propuestas apuntan a la primera opción. Durante una visita la pasada noche a policías, Macron abogó por «sancionar económicamente» a las familias de los jóvenes que participen en los disturbios. El viernes, llamó a sus «padres» a mantenerlos en casa.

Su ministro de Justicia, Éric Dupond-Moretti, recordó el viernes a la fiscalía la «responsabilidad penal» de quienes no ejerzan la autoridad parental, que puede conllevar penas de hasta dos años de prisión y 30.000 euros de multa (32.700 dólares).

«Si se recortan las prestaciones y las ayudas sociales, se agrega miseria a la miseria», advirtió en la cadena France 2 el líder comunista, Fabien Roussel, máxime cuando los barrios donde se produjeron los disturbios se encuentran entre los más pobres de Francia.