El huracán Helene provocó más de 53 personas muertas y grandes inundaciones en todo el sudeste de Estados Unidos el viernes pasado, además de privar de electricidad a millones de habitantes.
Al menos 19 personas murieron en Carolina del Sur, 17 en Georgia, 11 en Florida, dos en Carolina del Norte y una en Virginia, según el balance que elaboró la agencia AFP a partir de las declaraciones de las autoridades locales.
Carreteras, casas y negocios quedaron bajo el agua después de que Helene tocó tierra cerca de Tallahassee, la capital del estado de Florida, durante la noche y avanzó hacia el norte hasta que se debilitó para convertirse en tormenta tropical.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) advirtió sobre inundaciones históricas y catastróficas y repentinas subidas de las aguas en Atlanta, la ciudad más grande de Georgia, y en Carolina del Sur y Carolina del Norte.
«Esta es una de las peores tormentas de la historia moderna en partes del oeste de Carolina del Norte», dijo su gobernador, Roy Cooper, en una conferencia de prensa.
Millones de estadounidenses continuaban ayer sin electricidad y muchos enfrentaban graves inundaciones, mientras los remanentes del potente huracán Helene azotaban los estados del este y medio oeste.
El expresidente de Estados Unidos Barack Obama solicitó voluntarios para ayudar a los afectados. El exmandatario compartió un enlace en la red social X con los nombres de algunas organizaciones que brindan servicios de socorro en las áreas afectadas por el huracán Helene.
«Agradecemos a los socorristas y voluntarios que hacen todo lo posible por ayudar. Estas son algunas formas de ayudar a las personas necesitadas», publicó Obama.






