Irán denunció ayer una serie de ataques estadounidenses contra instalaciones de radar y vigilancia costera ubicadas en el golfo, acciones que calificó de una «violación flagrante» del alto al fuego, vigente desde el pasado 8 de abril.
El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní afirmó que los bombardeos constituyen «una agresión militar contra la soberanía nacional y la integridad territorial de la República Islámica de Irán». También condenó lo que describió como un comportamiento «hostil y provocador».
La reacción de Teherán se produjo después de que el Comando Central de Estados Unidos informó sobre una operación militar dirigida contra sistemas de radar de vigilancia costera.
Según Washington, la acción se ejecutó tras interceptar drones y misiles presuntamente lanzados por Irán que representaban una amenaza para la navegación y la seguridad marítima en la región.






